El gobierno de China evalúa la posibilidad de impedir que determinados ciudadanos abandonen el país cuando las autoridades consideren que su salida representa un riesgo para la seguridad nacional o podría derivar en una transferencia no autorizada de tecnología sensible, según informó el Hartford Courant.

De acuerdo con la fuente, las restricciones estarían orientadas a personas vinculadas a sectores estratégicos o con acceso a información clasificada. La medida forma parte de un enfoque más amplio que Pekín ha venido desarrollando en torno al control de datos, propiedad intelectual y conocimiento tecnológico de alto valor.

China ya cuenta con disposiciones legales que permiten limitar la movilidad internacional de individuos bajo investigación o sujetos a procesos judiciales. Sin embargo, según el Hartford Courant, las nuevas consideraciones ampliarían ese marco hacia un criterio preventivo vinculado explícitamente a la protección tecnológica, lo que representaría un alcance más extenso que la normativa vigente.

La iniciativa se inscribe en el contexto de una creciente tensión entre China y varias economías occidentales en torno al acceso y la transferencia de tecnologías avanzadas, incluidos semiconductores, inteligencia artificial y sistemas de comunicación. Diversos países han adoptado controles de exportación en años recientes para limitar el flujo de estas tecnologías hacia territorio chino, y Pekín ha respondido con medidas propias orientadas a proteger su ecosistema tecnológico doméstico.

Organismos internacionales de derechos humanos han señalado en el pasado que las restricciones de salida aplicadas de forma discrecional pueden vulnerar libertades fundamentales reconocidas por el derecho internacional. El Hartford Courant no precisó un calendario para la adopción formal de estas medidas ni los mecanismos concretos de implementación previstos.

Fuente: Hartford Courant