El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió que la isla atraviesa un déficit de medicamentos y volvió a atribuir esa situación al embargo económico que Estados Unidos mantiene sobre el país, según informó la cadena alemana Deutsche Welle (DW). El reconocimiento procede de la más alta instancia del Gobierno y llega en un momento de dificultades prolongadas para el sistema de salud cubano, un ámbito que La Habana ha presentado históricamente como uno de los pilares de su proyecto social.

De acuerdo con DW, fuente de este despacho, el mandatario vinculó la escasez con las restricciones comerciales y financieras impuestas por Washington, una explicación que las autoridades cubanas repiten desde hace décadas ante las carencias materiales. Este medio no ha verificado de forma independiente el alcance de las declaraciones más allá de lo publicado por esa cadena, por lo que cada afirmación se atribuye a quien la formula.

El embargo tiene su origen a comienzos de la década de 1960, cuando Estados Unidos adoptó las primeras restricciones comerciales tras la nacionalización de empresas estadounidenses en la isla. Con el tiempo, el conjunto de sanciones se amplió: la Ley Torricelli, de 1992, endureció las limitaciones para las filiales extranjeras de compañías norteamericanas, y la Ley Helms-Burton, de 1996, elevó a rango de ley buena parte de las medidas, de modo que su levantamiento depende en gran medida del Congreso. Cada año, la Asamblea General de las Naciones Unidas vota una resolución que reclama el fin del embargo y que suele recibir un respaldo muy amplio, mientras Washington sostiene que las sanciones buscan promover cambios democráticos y avances en derechos humanos.

En materia sanitaria, el panorama es objeto de interpretaciones distintas. La legislación estadounidense contempla excepciones para la venta de medicamentos y alimentos mediante licencia, un mecanismo consolidado por la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones, del año 2000. El Gobierno cubano replica que las condiciones de pago, las restricciones financieras y la dificultad para operar con bancos internacionales encarecen y retrasan las compras. Por su parte, economistas y críticos, incluidos algunos analistas independientes, señalan también factores internos, como la escasez de divisas, la baja productividad y las limitaciones de la gestión estatal. Ambas lecturas conviven en el debate público.

Cuba construyó durante décadas una imagen de potencia médica: cobertura universal y gratuita, una elevada proporción de médicos por habitante y una industria biotecnológica propia que, durante la pandemia de COVID-19, desarrolló vacunas como Abdala y Soberana. Sin embargo, la crisis económica que se agudizó tras la pandemia, con caída del turismo, inflación, apagones recurrentes y una notable ola migratoria, ha tensionado hospitales y farmacias. Ciudadanos y organizaciones han denunciado en los últimos años dificultades para conseguir fármacos básicos, y la isla ha recibido donaciones de organismos internacionales, entidades solidarias y asociaciones de la diáspora para paliar los faltantes.

Para la comunidad cubana en Estados Unidos, y para otras familias latinoamericanas con vínculos en la isla, el asunto tiene una repercusión directa. Es habitual que los residentes en territorio estadounidense envíen medicinas a sus allegados mediante viajeros, paquetes o agrupaciones humanitarias, siempre sujetos a las normas aduaneras cubanas y a las regulaciones estadounidenses sobre envíos y remesas, que han variado según la administración. Resulta aconsejable consultar la normativa vigente, recurrir a empresas de envío autorizadas y verificar la trayectoria de las organizaciones que canalizan ayuda, además de tener presente que algunos fármacos requieren condiciones especiales de conservación.

Entre los elementos que cabe seguir en las próximas semanas figuran los anuncios del Ministerio de Salud Pública sobre el abastecimiento de medicamentos, la eventual llegada de nuevas donaciones y la votación anual en la ONU sobre el embargo, que se suele celebrar en otoño. Será la propia información oficial, y la que difundan medios como DW, la que permita conocer si las autoridades cubanas presentan medidas concretas para atenuar el déficit reconocido por el presidente.

Fuente: Dw