El análisis del ADN de un hombre que ya cumplía cadena perpetua permitió esclarecer el asesinato de una bailarina ocurrido en 1986, según informó la cadena Univision. El avance pone fin a una investigación que permaneció abierta durante cerca de cuatro décadas y que, hasta ahora, no había logrado identificar al responsable.

El material difundido resume el hallazgo en su titular y no detalla, en el extracto disponible, aspectos como la identidad de la víctima, la jurisdicción que llevó el caso, las agencias participantes o los cargos que pudieran presentarse. Por ello, este artículo se limita a lo atribuido a Univision y ofrece información de contexto sobre cómo se resuelven habitualmente los casos antiguos. Cualquier precisión adicional corresponde a la fuente original y a las autoridades competentes.

En Estados Unidos, buena parte de los expedientes sin resolver se reabre gracias a las bases de datos genéticas. El Sistema Combinado de Índices de ADN, conocido como CODIS y administrado por el FBI, reúne perfiles genéticos de personas condenadas o detenidas, según las leyes de cada estado, y de evidencia recogida en escenas de crímenes. Cuando un perfil nuevo se incorpora al sistema, este lo compara con los ya existentes. Una coincidencia no equivale por sí sola a una condena, pero ofrece a los investigadores una pista sólida que después debe confirmarse con análisis de laboratorio y con el resto de las pruebas.

Que el hombre ya estuviera en prisión no resulta extraño en este tipo de pesquisas. Quienes cumplen condenas prolongadas por delitos graves suelen tener su perfil registrado en las bases de datos, de modo que, al reanalizar muestras guardadas durante años, el cotejo puede vincularlos con crímenes anteriores a su arresto. Para que ello sea posible es esencial que la evidencia biológica se haya conservado correctamente, algo que depende de los protocolos de custodia de cada departamento de policía y de cada laboratorio forense.

En 1986, cuando ocurrió el crimen, la identificación por ADN daba sus primeros pasos. El científico británico Alec Jeffreys había descrito la técnica de la huella genética apenas dos años antes, en 1984, y su primera aplicación notable en una investigación criminal se produjo en el Reino Unido entre 1986 y 1987. Los métodos actuales, mucho más sensibles, permiten obtener perfiles a partir de cantidades diminutas de material biológico, lo que ha llevado a numerosas unidades policiales a revisar expedientes que durante años quedaron archivados.

Además de las bases oficiales, desde 2018 se ha extendido en el país la genealogía genética forense, que cruza perfiles de ADN con bases de datos genealógicas voluntarias para identificar a posibles parientes del autor de un delito. Su uso se hizo ampliamente conocido tras la detención, ese año, del llamado Asesino del Golden State en California. El método ha generado también un debate sobre privacidad y consentimiento, por lo que varias jurisdicciones han establecido reglas específicas. En el caso que refiere Univision, el titular apunta al ADN de un hombre ya condenado, sin precisar qué vía concreta se utilizó.

Para la comunidad hispana y venezolana en Estados Unidos, que sigue con atención la información en español, el caso ilustra que los expedientes antiguos pueden reabrirse y que la evidencia conservada mantiene su valor con el paso del tiempo. Los familiares de víctimas de crímenes sin resolver pueden acudir a la unidad de casos antiguos de la policía o a la fiscalía local para preguntar por el estado de una investigación, y muchas oficinas públicas ofrecen servicios de interpretación para quienes lo necesiten. La fuente no vincula este caso con ninguna comunidad en particular.

El material de origen no informa de los próximos pasos. En procedimientos de este tipo, suele corresponder a la fiscalía decidir si presenta cargos formales o si da el caso por esclarecido a efectos administrativos, y a las autoridades comunicar los detalles a la familia de la víctima. Será necesario consultar la nota original de Univision y los comunicados oficiales para conocer el alcance legal de la identificación y las decisiones que adopten las instituciones a cargo.

Fuente: Univision