El Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos responsabiliza a Corea del Norte del robo de más de 6,000 millones de dólares en criptomonedas relacionadas con Binance, según informó el medio CiberCuba el 1 de noviembre de 2026. La atribución sitúa de nuevo al gobierno de Pyongyang en el centro de las investigaciones sobre delitos financieros en el ecosistema de los activos digitales.

Binance es una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes del mundo por volumen de operaciones. Fue fundada en 2017 y opera a escala global, de modo que cualquier incidente de seguridad que la involucre despierta atención inmediata entre reguladores, inversores y autoridades policiales.

Antecedentes de las acusaciones contra Pyongyang

La señalación del FBI no es un hecho aislado. En los últimos años, las autoridades estadounidenses han vinculado a grupos de piratas informáticos respaldados por el Estado norcoreano, entre ellos el conocido como Lazarus, con varios ataques contra plataformas de activos digitales. El Departamento del Tesoro sancionó a este grupo en 2019, y el FBI atribuyó públicamente a Corea del Norte el robo de unos 600 millones de dólares a la red Ronin en 2022, así como el ataque de febrero de 2025 contra la plataforma Bybit, en el que se sustrajeron unos 1,500 millones de dólares en ether.

Según han documentado Naciones Unidas y el gobierno estadounidense en distintos informes, Corea del Norte recurre a estas operaciones para obtener divisas que, de acuerdo con esas fuentes, contribuyen a financiar sus programas de armamento, sujetos a sanciones internacionales. Pyongyang ha rechazado en el pasado acusaciones de este tipo.

Cómo suelen investigarse estos casos

Las pesquisas sobre robos de criptomonedas combinan el análisis de las cadenas de bloques, que permiten rastrear el movimiento de los fondos entre direcciones digitales, con la cooperación entre agencias federales, empresas de ciberseguridad y los propios intercambios. Los fondos sustraídos suelen fragmentarse y desplazarse entre distintas carteras y servicios para dificultar su seguimiento, lo que alarga las investigaciones y complica su recuperación.

La cifra de más de 6,000 millones de dólares que recoge CiberCuba supera con amplitud la de los grandes ataques atribuidos anteriormente a Corea del Norte, por lo que el caso será observado de cerca por el sector financiero y por los organismos que supervisan los mercados de activos digitales.

Se espera que el FBI y otras autoridades competentes sigan informando sobre el avance de las pesquisas a través de sus canales oficiales, como fbi.gov, y que los organismos de control mantengan la vigilancia sobre los flujos de fondos vinculados a este tipo de operaciones.

Fuente: CiberCuba