El huracán Polo tocó tierra en la costa del Pacífico mexicano el martes 29 de septiembre de 2026, según informó The Morning Call. El sistema tropical, que se desplazaba desde aguas del Pacífico oriental, desencadenó lluvias intensas que trascendieron la frontera norte y provocaron inundaciones en diversas zonas del sur de Estados Unidos, de acuerdo con la misma fuente.
Aunque el material disponible no precisa la categoría exacta que Polo ostentaba al momento de tocar tierra ni las localidades mexicanas directamente afectadas, The Morning Call señala que las precipitaciones asociadas al sistema alcanzaron territorio estadounidense con suficiente intensidad como para causar inundaciones notables. Este tipo de fenómeno, en el que un huracán del Pacífico mexicano extiende su banda de lluvias hacia el suroeste de Estados Unidos, representa un patrón meteorológico que las autoridades de ambos países monitorean de manera coordinada durante la temporada activa.
Los servicios meteorológicos de México y Estados Unidos han desarrollado protocolos de alerta temprana que permiten anticipar con varios días de antelación la trayectoria de sistemas como Polo. Sin embargo, la distribución de las lluvias asociadas a un huracán —que puede extenderse cientos de kilómetros más allá del ojo del sistema— representa uno de los mayores desafíos para las autoridades locales, ya que las inundaciones pueden producirse en regiones que no se encuentran directamente en la trayectoria del ciclón.
El Pacífico oriental es una de las cuencas de formación de huracanes más activas del planeta. La temporada de huracanes en esa región se extiende oficialmente del 15 de mayo al 30 de noviembre, con su pico de actividad entre julio y octubre. Los sistemas que se originan en esta cuenca afectan con mayor frecuencia las costas de los estados mexicanos de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, aunque también pueden impactar la península de Baja California cuando siguen trayectorias más septentrionales.
En años recientes, huracanes del Pacífico mexicano han generado situaciones de emergencia en el suroeste de Estados Unidos, particularmente en Arizona, Nuevo México y el sur de California, a causa de las llamadas "corrientes de humedad tropical" que los sistemas arrastran consigo. Estas corrientes alimentan tormentas locales que, en terrenos desérticos o semiáridos con escasa capacidad de absorción, pueden detonar inundaciones repentinas de particular severidad. La gestión de estos eventos ha llevado a estados como Arizona a reforzar sus sistemas de alerta y evacuación en zonas de riesgo fluvial.
Para las comunidades latinas y venezolanas asentadas en el sur de Estados Unidos —muchas de las cuales residen en áreas metropolitanas o suburbanas próximas a cauces fluviales vulnerables—, episodios como el generado por Polo subrayan la importancia de conocer los planes de evacuación locales y mantenerse al tanto de las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés). Las autoridades recomiendan no intentar cruzar vados o zonas inundadas en vehículo, ya que una lámina de agua de escasa profundidad puede arrastrar un automóvil en cuestión de segundos.
Según The Morning Call, la situación continúa siendo objeto de seguimiento por parte de las autoridades competentes. Se espera que los servicios meteorológicos de ambos países actualicen sus pronósticos a medida que el sistema pierda energía al internarse en tierra y que las agencias de protección civil evalúen los daños ocasionados por las inundaciones registradas en las zonas afectadas.
Fuente: The Morning Call



