El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) difundió una publicación titulada «El cambio climático no se percibe igual. ¿Qué dice la encuesta de percepción social?», en la que examina cómo distintos grupos de población interpretan y valoran este fenómeno. El material, divulgado el 8 de octubre de 2026 y atribuido al propio organismo, parte de una idea central: la manera de entender el calentamiento global no es uniforme, sino que depende del entorno y de la experiencia de cada comunidad.

Conviene precisar el alcance de la información disponible. El resumen que acompaña a la publicación no detalla porcentajes, el tamaño de la muestra ni los países o regiones consultados, por lo que LATIVA NEWS no atribuye cifras concretas al estudio. Los resultados completos, la metodología y las conclusiones corresponden exclusivamente al documento original del PNUD, y cualquier lectura de fondo debe contrastarse con esa fuente.

Las encuestas de percepción social son un instrumento habitual en el análisis de políticas públicas. Suelen medir el grado de conocimiento sobre un problema, el nivel de preocupación, la disposición a modificar hábitos y la confianza en las instituciones encargadas de responder. Sus resultados se desglosan con frecuencia por edad, nivel educativo, ingresos, lugar de residencia o exposición previa a fenómenos extremos, variables que ayudan a explicar por qué una misma realidad científica se vive de forma distinta en cada lugar.

El PNUD es el organismo de la red de Naciones Unidas dedicado al desarrollo y, según sus propias descripciones, trabaja en alrededor de 170 países y territorios. Entre sus líneas de acción figura el apoyo a los gobiernos en la adaptación al clima y en la elaboración de sus compromisos nacionales frente al calentamiento. En este terreno, el programa ya había publicado, junto con la Universidad de Oxford, las ediciones de 2021 y 2024 del llamado Voto Popular por el Clima, una consulta de opinión pública global cuya versión de 2024 abarcó 77 países, según el propio PNUD.

El telón de fondo científico y diplomático es bien conocido. El Acuerdo de París, adoptado en 2015, fijó el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los 2 grados centígrados respecto de los niveles preindustriales y de proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 grados. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha concluido en sus informes que la influencia humana sobre el calentamiento de la atmósfera, los océanos y la tierra es inequívoca, y que sus efectos se distribuyen de manera desigual entre regiones y grupos sociales.

Esa desigualdad de impactos es una de las razones por las que los especialistas en comunicación climática insisten en la importancia de medir las percepciones. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, coexisten amenazas muy diversas: huracanes en la cuenca caribeña y centroamericana, sequías prolongadas, inundaciones, el retroceso de los glaciares andinos o el aumento del nivel del mar en zonas costeras. La experiencia directa de estos fenómenos suele influir en cómo una comunidad entiende el problema y en qué respuestas considera prioritarias, aunque cada estudio debe evaluarse por sus propios datos.

Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, el tema tiene una dimensión cercana. Millones de personas residen en estados expuestos a huracanes, olas de calor o inundaciones, como Florida, Texas o Puerto Rico, y mantienen vínculos familiares con países de origen vulnerables al clima. Diversos estudios de opinión realizados en Estados Unidos han señalado que las comunidades hispanas expresan niveles notables de preocupación por el cambio climático, si bien la publicación del PNUD citada no detalla resultados específicos sobre esta población.

Según el material de origen, el siguiente paso para quienes deseen profundizar es consultar la publicación íntegra del PNUD, donde deberían figurar los datos desagregados, el diseño de la encuesta y las recomendaciones del organismo. Los resultados de este tipo de sondeos suelen alimentar el diseño de campañas de información y de políticas de adaptación, y se examinan de nuevo en cada ronda de negociaciones climáticas internacionales.

Fuente: United Nations Development Programme