Un excongresista de los Estados Unidos fue condenado a diez años de prisión por haber respaldado de manera encubierta al gobierno de Venezuela, según informó Notimérica este sábado 3 de octubre de 2026. El tribunal federal que dictó la sentencia determinó que el exlegislador actuó como agente no declarado de un gobierno extranjero, violando leyes federales que exigen la transparencia en los vínculos entre ciudadanos estadounidenses y administraciones foráneas.
De acuerdo con la información difundida por Notimérica, la condena se produce tras un proceso judicial en el que quedó establecido que el exmiembro del Congreso prestó apoyo a Venezuela de forma deliberada y sin haber notificado a las autoridades competentes sobre su relación con ese gobierno. Los cargos implicaron, según la fuente, una violación a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés), normativa federal que obliga a quienes trabajan en beneficio de intereses foráneos a registrarse ante el Departamento de Justicia y a divulgar públicamente esa vinculación.
La pena de diez años impuesta representa una de las condenas más severas que se recuerdan en casos relacionados con la representación no declarada de intereses venezolanos en suelo estadounidense. La sentencia subraya la determinación de la justicia federal de aplicar con rigor las normas sobre transparencia en las actividades de lobbying y representación extranjera, especialmente en relación con gobiernos que Washington considera adversarios estratégicos.
El caso se enmarca en un contexto más amplio de tensiones diplomáticas y legales entre Estados Unidos y Venezuela. Desde hace más de una década, el gobierno estadounidense ha impuesto sanciones económicas y políticas al régimen de Nicolás Maduro, a quien acusa de violaciones a los derechos humanos, corrupción y vínculos con el narcotráfico. En ese escenario, las autoridades federales han incrementado la vigilancia sobre posibles redes de influencia venezolana en territorio estadounidense, incluyendo investigaciones a figuras del ámbito político, financiero y empresarial.
La Ley FARA, promulgada originalmente en 1938, fue diseñada para proteger al sistema político estadounidense de injerencias extranjeras. Durante décadas tuvo una aplicación relativamente limitada, pero a partir de 2016 el Departamento de Justicia intensificó su cumplimiento en respuesta a preocupaciones sobre interferencia de gobiernos extranjeros en asuntos internos de EE. UU. Desde entonces, se han registrado varias condenas de alto perfil bajo esta normativa, que exige no solo el registro sino también la descripción detallada de las actividades realizadas en nombre del gobierno o entidad extranjera.
Para la comunidad venezolana y latina en los Estados Unidos, este caso adquiere una dimensión particular. Muchos ciudadanos de origen venezolano que residen en el país norteamericano han sostenido durante años que el régimen de Maduro ha intentado extender su influencia más allá de las fronteras venezolanas. Una condena de esta magnitud contra un exmiembro del propio Congreso estadounidense refuerza la percepción de que las instituciones judiciales del país actúan con independencia frente a ese tipo de presiones, independientemente del origen político del acusado. Al mismo tiempo, el caso pone de relieve la importancia de las normas de transparencia en un entorno donde la desconfianza hacia las interferencias extranjeras es creciente.
Según la información disponible a través de Notimérica, el proceso judicial ya ha concluido con la imposición de la sentencia, por lo que los próximos pasos dependerán de si la defensa del exlegislador decide interponer recursos de apelación ante instancias judiciales superiores. La condena podría también derivar en investigaciones adicionales orientadas a determinar si existieron otras personas o redes involucradas en el esquema de apoyo encubierto al gobierno venezolano, de acuerdo con el seguimiento que medios especializados vienen realizando a este expediente.
Fuente: Notimérica



