La cadena alemana Deutsche Welle (DW) publicó un análisis titulado «Por qué el régimen iraní busca recuperar la música prohibida», en el que aborda la relación de las autoridades de Irán con un repertorio que durante décadas estuvo limitado, vetado o relegado a la clandestinidad. El presente texto se apoya en ese enfoque, cuyas afirmaciones concretas corresponden a DW, y lo completa con información de contexto ampliamente conocida sobre la música en el país.
El material de origen disponible se limita al título y al planteamiento general del reportaje, de modo que los detalles específicos de las medidas, los artistas o los géneros mencionados quedan bajo la responsabilidad de la fuente. Lo que sí permite el titular es identificar la pregunta de fondo: qué razones llevan a las instituciones iraníes a revisar su vínculo con canciones y artistas que antes se consideraban incompatibles con las normas oficiales y que, sin embargo, permanecieron vivos en la memoria colectiva.
Para entender el alcance de esa pregunta conviene remontarse a 1979. Antes de la Revolución Islámica, Irán contaba con una industria musical muy activa, con un pop urbano de gran difusión, orquestas, cabarés y figuras que llenaban teatros en Teherán. Tras el cambio de sistema político, la música quedó sometida a un control estricto: los conciertos, las grabaciones y las emisiones requieren desde entonces autorización del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, y numerosos intérpretes dejaron de actuar, se exiliaron o vieron sus obras retiradas de la circulación pública.
Entre las restricciones más conocidas figura la que afecta a las mujeres: no pueden cantar en solitario ante público mixto, aunque sí lo hacen en coros o ante audiencias exclusivamente femeninas. La música instrumental, la clásica persa y los repertorios regionales gozaron en general de mayor tolerancia que el pop o el rock, y la programación de los medios estatales se ajustó durante años a esos criterios. A lo largo del tiempo hubo etapas de mayor flexibilidad, como la de finales de los años noventa y comienzos de los dos mil, y otras de endurecimiento.
Mientras tanto, se desarrolló una escena paralela. Grupos de rock, raperos y compositores independientes ensayaron en espacios domésticos y difundieron su trabajo por internet, primero mediante copias informales y después en redes sociales y aplicaciones de mensajería. Buena parte del pop en persa se producía además en la diáspora, sobre todo en el sur de California, desde donde llegaba al país a través de la televisión satelital y las plataformas digitales, pese a las limitaciones de acceso.
La música volvió a ocupar un lugar central en el debate público durante las protestas de 2022, desencadenadas tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. La canción «Baraye», del cantante Shervin Hajipour, se difundió masivamente y recibió en 2023 un premio especial de los Grammy. Organizaciones de defensa de la libertad de expresión han documentado, además, detenciones y procesos contra músicos en los últimos años, un dato que ayuda a dimensionar la sensibilidad del asunto.
En ese marco, el interés de las autoridades por rescatar o rehabilitar determinados repertorios plantea varias lecturas posibles, que corresponde detallar al análisis de DW: desde la relación entre política cultural y legitimidad social hasta el peso de la memoria musical en generaciones que crecieron con canciones que no sonaban en la radio oficial. Por tratarse de un tema en evolución, resulta prudente distinguir entre los anuncios institucionales y su aplicación efectiva, que suele depender de permisos caso por caso.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, el caso ofrece un punto de comparación sobre el papel de la música como vehículo de identidad, memoria y expresión en contextos de restricción o de exilio. La numerosa diáspora iraní en el país, especialmente en California, es un ejemplo de cómo las comunidades emigradas conservan y reinterpretan un patrimonio sonoro que no siempre pudo circular en su lugar de origen, una experiencia que resuena en muchas familias de origen latinoamericano.
Respecto a los próximos pasos, la información de DW indica el tema de interés, pero será necesario contrastar cualquier medida concreta con comunicados de las autoridades iraníes y con el seguimiento de medios y organizaciones independientes. Los lectores que deseen conocer los pormenores del reportaje, incluidos los testimonios y datos específicos, pueden consultar el texto íntegro publicado por la cadena alemana.
Fuente: Dw



