La industria cinematográfica a nivel global atraviesa un momento de reflexión y reorganización ante dos fenómenos que redefinen su estructura: el avance de la inteligencia artificial en los procesos creativos y productivos, y la sostenida disminución de espectadores en las salas de cine, según informó Clarín.

Según el medio argentino, representantes del sector buscan articular respuestas colectivas frente a estos retos, que afectan tanto a grandes productoras como a circuitos independientes y nacionales. La discusión gira en torno a marcos regulatorios, acuerdos gremiales y políticas de exhibición que permitan sostener la viabilidad económica de la producción audiovisual.

La irrupción de herramientas de inteligencia artificial en la escritura de guiones, el diseño visual y la posproducción ha generado un debate profundo sobre la autoría, los derechos de los trabajadores y los estándares de calidad. Al mismo tiempo, la consolidación de las plataformas de streaming como canal preferente de consumo ha intensificado la presión sobre los cines tradicionales, que buscan diferenciarse mediante experiencias inmersivas y programación especializada.

De acuerdo con la información publicada por Clarín, el sector evalúa iniciativas de cooperación internacional para compartir buenas prácticas, defender la diversidad cultural y establecer condiciones laborales claras en un entorno donde la tecnología avanza con mayor rapidez que la legislación vigente. La conversación incluye a sindicatos, festivales, distribuidoras y organismos públicos de fomento cinematográfico de distintos países.

El debate se produce en un contexto en que varias cinematografías nacionales reportan dificultades para recuperar los niveles de asistencia previos a la pandemia, lo que ha llevado a replantear modelos de financiación, ventanas de distribución y estrategias de promoción para atraer nuevas audiencias.

Fuente: Clarín