La emprendedora manizaleña Yolanda Castaño, radicada en Cali (Colombia), transformó una manualidad navideña en un negocio de piezas personalizadas para mascotas llamado Magitela Pet, según un reporte difundido el 8 de octubre de 2026. El proyecto, que nació en 2018, volvió a la atención pública porque, después de un terremoto, sus llaveros y las donaciones recibidas permitieron reunir $2,4 millones destinados a refugios.
De acuerdo con la información de origen, la idea surgió de una actividad artesanal propia de la temporada de fin de año, que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en una marca con identidad propia. Magitela Pet se dedica a elaborar artículos personalizados para animales de compañía, un nicho en el que cada pieza se adapta a la mascota y a la familia que la adopta. La fuente no detalla el catálogo completo, el número de clientes ni las cifras de ventas, por lo que este texto se limita a lo que el reporte consigna.
El componente solidario ocurrió tras el terremoto. Según el reporte, los llaveros elaborados por Castaño, sumados a aportes voluntarios, alcanzaron $2,4 millones, cantidad que se canalizó hacia refugios. El material de origen no precisa la ubicación del sismo, su fecha ni los nombres de los refugios beneficiados, y tampoco aclara cuántos llaveros se vendieron ni qué porcentaje de cada venta se destinó a la causa. Lo que sí consta es la modalidad: una pequeña producción artesanal convertida en un canal de ayuda directa.
Para situar el caso conviene recordar el entorno geográfico. Cali es la capital del departamento del Valle del Cauca, una de las ciudades más pobladas de Colombia y un importante centro comercial y cultural del suroccidente del país. Manizales, ciudad natal de la emprendedora, es la capital de Caldas, en la región cafetera, y es conocida por su tradición universitaria y por su relieve de montaña. Colombia se encuentra en una zona de elevada actividad sísmica, de modo que los terremotos forman parte de la memoria colectiva y de la preparación institucional de numerosas ciudades.
La historia se inscribe, además, en un fenómeno más amplio: el de los microemprendimientos que nacen de oficios manuales y se consolidan gracias a la venta directa y a las redes sociales. Organismos internacionales como la Cepal y la Organización Internacional del Trabajo han documentado durante años que las micro y pequeñas empresas constituyen una parte muy significativa del tejido empresarial y del empleo en América Latina. A la vez, el mercado de productos para mascotas ha ganado espacio en los hogares de la región, donde cada vez más familias consideran a perros y gatos parte del núcleo familiar, lo que impulsa la demanda de accesorios personalizados, alimentos y servicios de cuidado.
Para la comunidad latina y venezolana en Estados Unidos, el caso ofrece una referencia cercana. Numerosas personas originarias de Colombia, Venezuela y otros países de la región han emprendido en el exterior con negocios pequeños, a menudo iniciados desde casa y apoyados en herramientas digitales. La combinación de un producto artesanal con una causa solidaria es una fórmula reconocible también entre las comunidades migrantes, que con frecuencia organizan colectas y envían ayuda a sus países de origen cuando se producen emergencias. Asimismo, el interés por las mascotas y por los refugios de animales es un punto de encuentro en muchos hogares hispanos, tanto en Latinoamérica como en territorio estadounidense.
El reporte no informa sobre nuevas campañas, metas de recaudación ni plazos para repetir la iniciativa. Quedará por conocer si Magitela Pet mantiene el componente solidario como parte de su modelo de negocio o si fue una acción puntual ligada a la emergencia, así como el balance que puedan ofrecer los refugios beneficiarios sobre el uso de los fondos. La información aquí recogida proviene del reporte citado, y la exactitud de los datos corresponde a la fuente original.
Fuente: agencias



