La dirigente opositora venezolana María Corina Machado denunció que el Gobierno de Estados Unidos la dejó al margen de las negociaciones relacionadas con la situación política de Venezuela, según informó El Nuevo Herald a mediados de octubre de 2026. El medio atribuye la afirmación a la propia Machado, quien sostiene que no ha sido incluida en los contactos que Washington mantiene sobre el rumbo del país sudamericano.

Hasta ahora, el material disponible de esa publicación se limita al planteamiento central: la excusa de la exclusión, formulada por la líder opositora, y la referencia a unas conversaciones en las que Estados Unidos tendría un papel relevante. No se detallan en el resumen conocido los participantes concretos de esas negociaciones, su calendario ni su contenido, por lo que conviene tratar la denuncia como una declaración de parte, a la espera de la respuesta de las autoridades estadounidenses o de otros actores implicados.

Machado es una de las figuras más reconocidas de la oposición venezolana. Ingeniera de formación y exdiputada, ganó con amplio margen las primarias opositoras de octubre de 2023, pero fue inhabilitada para ejercer cargos públicos, lo que le impidió inscribir su candidatura a las presidenciales de 2024. En su lugar, el diplomático Edmundo González Urrutia fue el candidato de la Plataforma Unitaria Democrática, con Machado como principal rostro de la campaña.

Los comicios del 28 de julio de 2024 abrieron una de las crisis políticas más complejas de la historia reciente del país. El Consejo Nacional Electoral proclamó la victoria de Nicolás Maduro, mientras que la oposición difundió actas de votación que, según afirmó, demostraban el triunfo de González Urrutia. Diversos gobiernos y organismos internacionales reclamaron la publicación de los resultados desglosados por mesa, un requerimiento que, según los críticos, no fue satisfecho de manera plena. Desde entonces, Machado permaneció largo tiempo fuera del escenario público por razones de seguridad.

En octubre de 2025, el Comité Noruego del Nobel concedió a Machado el Premio Nobel de la Paz por su labor en favor de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha en favor de una transición pacífica hacia la democracia. El galardón reforzó su proyección internacional y colocó a la dirigente en el centro de cualquier debate sobre una eventual salida negociada a la crisis.

La vía negociadora no es nueva en Venezuela. En 2023, el Gobierno y la Plataforma Unitaria firmaron en Barbados un acuerdo parcial sobre garantías electorales, y Estados Unidos respondió entonces con un alivio temporal de algunas sanciones petroleras. Esa flexibilización fue posteriormente revertida, en un ejemplo de cómo las medidas económicas y las conversaciones políticas han avanzado de manera paralela. Otros procesos previos, como los de República Dominicana, Noruega o México, tampoco lograron una solución duradera.

Para la comunidad venezolana en Estados Unidos, que se cuenta por cientos de miles de personas, especialmente en Florida, Texas y otros estados, el asunto tiene una dimensión práctica y emocional. Muchos de sus integrantes salieron del país en el contexto de la crisis política y económica, y las decisiones de Washington sobre sanciones, estatus migratorio, protección temporal o relaciones diplomáticas con Caracas influyen de forma directa en sus perspectivas de regreso o de permanencia. Medios como El Nuevo Herald, con amplia audiencia en el sur de Florida, suelen reflejar con detalle ese interés.

Queda por conocer si el Departamento de Estado o la Casa Blanca responderán a las declaraciones de Machado y qué alcance tienen realmente las negociaciones a las que se refiere. También será relevante observar si otros sectores de la oposición, gobiernos de la región u organismos internacionales se pronuncian sobre la participación de los distintos actores venezolanos en el proceso. LATIVA NEWS atribuye la información a El Nuevo Herald y la actualizará cuando se disponga de nuevas declaraciones oficiales.

Fuente: El Nuevo Herald