Comercio TV publicó un análisis titulado «El dinero que da la vuelta: Nvidia, la inteligencia artificial y una lección de hace 100 años», en el que, según el enunciado del material, se relaciona el auge del fabricante de chips Nvidia y de la inteligencia artificial (IA) con un episodio económico ocurrido hace un siglo. El resumen disponible no detalla cifras ni precisa cuál es ese episodio, por lo que este artículo se limita a atribuir a la fuente su planteamiento general y a ofrecer información de contexto ampliamente conocida.
La expresión que encabeza el título, «el dinero que da la vuelta», remite a un fenómeno que los analistas describen con frecuencia como financiación circular: una empresa invierte en otra, o le concede crédito, y esta última destina buena parte de esos recursos a comprar los productos o servicios de la primera. El mecanismo no es ilegal ni nuevo, pero suscita preguntas sobre hasta qué punto la demanda observada refleja ventas a clientes con ingresos propios o depende de capital que proviene del propio proveedor.
Nvidia, con sede en Santa Clara (California) y fundada en 1993, comenzó fabricando procesadores gráficos para videojuegos. Con el tiempo, su capacidad de procesamiento en paralelo, unida a la plataforma de programación CUDA, la convirtió en una pieza central para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial en centros de datos. Grandes tecnológicas como Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta figuran entre los compradores de sus aceleradores, y la compañía fue la primera en superar los cuatro billones de dólares de capitalización bursátil, en julio de 2025, y después los cinco billones, en octubre de ese mismo año.
Ese crecimiento ha venido acompañado de acuerdos de gran escala. En septiembre de 2025, Nvidia y OpenAI anunciaron una carta de intención por la cual Nvidia podría invertir hasta 100.000 millones de dólares de forma gradual, a medida que se desplegaran al menos diez gigavatios de sistemas basados en sus chips. La compañía también ha tomado participaciones en otras empresas del ecosistema de la IA. Algunos analistas han señalado que este tipo de pactos entrelaza a proveedores, desarrolladoras y operadores de infraestructura, mientras que otros sostienen que reflejan una demanda real de capacidad de cómputo. Ambas lecturas forman parte del debate público.
La referencia histórica del título apunta a un siglo atrás, es decir, a la década de 1920. Fue una etapa de intensa transformación tecnológica, con la electrificación de hogares y fábricas, la expansión de la radio y la popularización del automóvil, y también de un acceso creciente al crédito y a los mercados bursátiles por parte de pequeños inversores. Esa época terminó con la caída de la bolsa de Nueva York en 1929 y la Gran Depresión posterior. Los historiadores económicos suelen subrayar que las tecnologías de entonces perduraron y se consolidaron, aunque las valoraciones bursátiles de muchas empresas sufrieron correcciones profundas.
Otro precedente citado habitualmente en estos análisis es el de finales de los años noventa, cuando el auge de internet impulsó fuertes inversiones en redes de telecomunicaciones y en equipos para construirlas. En aquel período, algunos fabricantes financiaron a sus propios clientes, una práctica conocida como financiación del proveedor. El índice Nasdaq alcanzó su máximo en marzo de 2000 y tardó años en recuperarlo. Comparar etapas distintas exige cautela, porque las empresas, los balances y los contextos regulatorios difieren, y el material de Comercio TV es la fuente de la comparación concreta que plantea.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, este debate tiene una dimensión práctica. Muchos hogares participan en el mercado bursátil de manera indirecta, a través de planes de jubilación como el 401(k), cuentas IRA o fondos indexados, cuyas carteras suelen dar un peso significativo a las grandes tecnológicas, entre ellas Nvidia. Además, la expansión de la IA influye en sectores donde trabajan numerosos latinos, como los servicios, la logística, la atención al cliente y los negocios familiares que adoptan herramientas digitales. Entender cómo se financia esta expansión permite seguir con más criterio las noticias económicas que afectan a esos ahorros y empleos.
Hacia adelante, los indicadores que suelen seguirse son los resultados trimestrales de Nvidia, los planes de inversión en centros de datos que anuncian sus principales clientes y la información que las empresas presentan ante los reguladores bursátiles sobre sus acuerdos y compromisos de compra. Esos documentos públicos permiten contrastar las lecturas del análisis de Comercio TV con datos verificables. LATIVA NEWS atribuye el planteamiento aquí descrito a esa fuente; cualquier imprecisión en el contenido original corresponde a ella.
Fuente: Comercio TV



