Paraguay avanza en la adecuación de su infraestructura logística y sus cadenas de distribución con el propósito de sacar el mayor provecho posible del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, según informó Infobae el sábado 3 de octubre de 2026. El gobierno paraguayo ha identificado una serie de ajustes prioritarios en puertos fluviales, corredores viales y sistemas aduaneros que, de concretarse, permitirían al país canalizar de forma más eficiente el flujo de exportaciones hacia los mercados europeos.
De acuerdo con la misma fuente, las autoridades paraguayas trabajan en la modernización de los principales nodos de carga del país, incluidos los puertos sobre el río Paraguay, que constituyen la salida natural de las exportaciones nacionales hacia el Atlántico. La planificación contempla también la simplificación de trámites aduaneros y la inversión en tecnología de rastreo y trazabilidad de mercancías, requisitos cada vez más exigidos por los socios comerciales europeos para garantizar estándares fitosanitarios y de sostenibilidad en los productos que ingresan a sus mercados.
Según Infobae, los sectores que más expectativas tienen frente a esta nueva etapa son la agroindustria y la ganadería, rubros en los que Paraguay figura entre los mayores productores regionales. La soja, la carne vacuna y los productos derivados del maíz encabezan la lista de bienes con potencial de incrementar sus volúmenes de exportación una vez que las tarifas arancelarias con la Unión Europea comiencen a reducirse conforme al cronograma establecido en el acuerdo.
Para comprender la dimensión de este proceso, es necesario recordar que las negociaciones entre el Mercosur —bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea se extendieron por más de dos décadas. Las conversaciones formales se iniciaron en 1999 y atravesaron múltiples interrupciones relacionadas con diferencias en materia agrícola, regulaciones medioambientales y mecanismos de resolución de controversias. El acuerdo político alcanzado en 2019 fue considerado uno de los tratados de libre comercio de mayor escala en la historia, al involucrar a más de 780 millones de personas en ambas regiones. Sin embargo, su ratificación formal continuó siendo objeto de debate en varios países europeos, particularmente por preocupaciones vinculadas a la deforestación en la Amazonía y las condiciones de producción agropecuaria en América del Sur.
Paraguay, como país mediterráneo —sin salida directa al mar—, enfrenta desafíos logísticos estructurales que no comparten otros miembros del Mercosur. Su dependencia de las hidrovías del Paraná y del Paraguay para conectarse con los puertos oceánicos de Argentina y Uruguay convierte la inversión en infraestructura fluvial en un asunto de competitividad nacional. Históricamente, los costos de transporte más elevados han restado márgenes a los exportadores paraguayos frente a competidores con acceso portuario directo, por lo que la optimización logística previa a la apertura comercial tiene una lógica estratégica clara. En los últimos años, el país ha registrado un crecimiento sostenido de sus exportaciones agropecuarias, consolidándose como uno de los mayores exportadores mundiales de soja y como proveedor relevante de carne bovina en mercados asiáticos y regionales.
Para la comunidad latinoamericana en Estados Unidos, y en particular para quienes mantienen vínculos comerciales o familiares con Paraguay y la región del Cono Sur, este proceso representa una señal de diversificación económica que podría traducirse en mayor estabilidad y oportunidades de inversión en el mediano plazo. El fortalecimiento de las exportaciones paraguayas hacia Europa podría generar flujos de divisas que sostengan el crecimiento del empleo en sectores rurales e industriales, con efectos indirectos sobre las remesas y las condiciones de vida de las familias vinculadas a esos sectores productivos.
Según lo reportado por Infobae, el gobierno paraguayo prevé continuar con las mesas de trabajo intersectoriales en los próximos meses para definir los plazos concretos de las inversiones en infraestructura y los mecanismos de financiamiento, que podrían incluir fondos de cooperación internacional y asociaciones público-privadas. La puesta en marcha efectiva del acuerdo comercial con la Unión Europea dependerá también del avance en los procesos de ratificación parlamentaria en los países miembros del bloque europeo, lo que otorga a Paraguay un margen de tiempo para consolidar los ajustes logísticos identificados como prioritarios.
Fuente: Infobae



