El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, negó que su Gobierno esté bloqueando el regreso a Venezuela de la dirigente opositora María Corina Machado, de acuerdo con lo publicado por Forbes Centroamérica el 7 de octubre de 2026. La afirmación, atribuida al jefe de la diplomacia estadounidense, desmiente de forma directa las versiones según las cuales Washington ejercería algún tipo de obstáculo sobre el retorno de la líder política a su país.
El material de origen disponible se limita al titular y al resumen de la información difundida por el medio centroamericano, por lo que no detalla en qué escenario se produjo la declaración ni los términos exactos empleados por Rubio. Tampoco precisa si existe una fecha prevista para el eventual regreso de Machado ni las condiciones logísticas o de seguridad que lo rodearían. Por esa razón, este texto se atiene a lo que consta: la negativa del funcionario y su difusión por Forbes Centroamérica, que asume la responsabilidad editorial del contenido original.
María Corina Machado es una de las figuras más reconocibles de la oposición venezolana. Ingeniera industrial de formación, fundó la organización Súmate, dedicada a la participación electoral y la observación ciudadana, y fue diputada a la Asamblea Nacional entre 2011 y 2014. En 2023 fue inhabilitada para ejercer cargos públicos por quince años mediante una decisión de la Contraloría General, medida que el Tribunal Supremo de Justicia ratificó en enero de 2024 y que ella y sus seguidores han rechazado de manera reiterada.
Pese a esa inhabilitación, Machado ganó con amplio margen las elecciones primarias de la oposición celebradas en octubre de 2023. Al no poder inscribirse como candidata, respaldó la postulación de Edmundo González Urrutia para los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024. El Consejo Nacional Electoral proclamó entonces la victoria de Nicolás Maduro, mientras que la oposición sostuvo, con actas de votación que difundió públicamente, que su candidato había obtenido más sufragios. Desde esos comicios, la dirigente permaneció durante largo tiempo en la clandestinidad dentro del país, según han informado numerosos medios internacionales.
En octubre de 2025, el Comité Noruego del Nobel le concedió el Premio Nobel de la Paz por su labor en favor de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha en favor de una transición pacífica. El reconocimiento reforzó su proyección internacional y colocó su situación personal y política en el centro de la atención diplomática, incluida la de Washington, donde la crisis venezolana ha sido un asunto recurrente de la política exterior.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y senador por Florida antes de asumir la Secretaría de Estado en enero de 2025, ha sido durante años una de las voces más activas del Congreso estadounidense en materia de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Su postura sobre el rumbo político venezolano, que incluyó respaldo a sanciones y a iniciativas de presión diplomática, es ampliamente conocida, de modo que cualquier declaración suya sobre una figura opositora de primer nivel suele examinarse con atención dentro y fuera de Estados Unidos.
Para la comunidad venezolana en Estados Unidos, el asunto tiene un interés particular. Según la plataforma interagencial R4V, impulsada por la ONU, más de siete millones de venezolanos han abandonado su país en la última década, y una parte significativa reside en territorio estadounidense, con fuerte presencia en Florida, especialmente en áreas como Doral y Weston. Muchos de ellos siguen de cerca la evolución política de su país de origen, ya que de ella dependen tanto sus expectativas personales de retorno como la situación de familiares que permanecen allí. A ello se suma que las decisiones migratorias que afectan a los venezolanos, como las relativas al Estatus de Protección Temporal, han estado sujetas a cambios administrativos y litigios judiciales, lo que mantiene vivo el debate sobre la relación entre Washington y Caracas.
Según el planteamiento recogido por Forbes Centroamérica, la negativa de Rubio sitúa la responsabilidad del eventual retorno de Machado fuera de cualquier veto estadounidense. Habrá que esperar a nuevas declaraciones oficiales, tanto del Departamento de Estado como de la propia dirigente y de su entorno, para conocer si se anuncia una fecha de regreso, qué garantías de seguridad se plantean y cómo responderían las autoridades venezolanas. La fuente original no ofrece, por ahora, información adicional sobre estos puntos.
Fuente: Forbes Centroamérica



