Un tiroteo registrado en las inmediaciones de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN) dejó al menos dos personas fallecidas, de acuerdo con información difundida por Univision el 3 de octubre de 2026. Las autoridades locales respondieron al llamado de emergencia en el área de Northridge, en el Valle de San Fernando, sector del noroeste de la ciudad de Los Ángeles.

Según el reporte de Univision, el hecho tuvo lugar cerca del campus universitario, aunque la fuente no precisó si las víctimas o los involucrados guardaban relación directa con la institución educativa. Las circunstancias exactas del hecho, incluyendo la identidad de los fallecidos, la cantidad de heridos y la situación del presunto responsable, no habían sido confirmadas con detalle al momento de la publicación. Las autoridades competentes se encontraban en el lugar gestionando la escena y recabando información.

El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y los servicios de emergencia médica son los organismos que típicamente lideran la respuesta inicial ante este tipo de incidentes en la región. La proximidad del suceso a un campus universitario activo, que alberga a decenas de miles de estudiantes y personal académico, implica la activación de protocolos de seguridad que suelen incluir alertas a la comunidad estudiantil, cierre preventivo de instalaciones y coordinación con las autoridades del plantel.

La CSUN es una de las instituciones de educación superior más grandes del sistema de la Universidad Estatal de California (CSU), sistema que agrupa a 23 campus repartidos por todo el estado y atiende a más de medio millón de estudiantes. Northridge, como zona residencial y universitaria densa, concentra una población estudiantil significativa y una amplia comunidad de profesores, personal administrativo y residentes del entorno inmediato, lo que convierte a su entorno en un espacio de alta sensibilidad ante cualquier suceso de violencia.

Los tiroteos en cercanías de centros educativos han impulsado en años recientes un debate sostenido en California y en el conjunto de Estados Unidos sobre medidas de seguridad en los alrededores de los campus. En respuesta a distintos episodios ocurridos a nivel nacional, varias universidades han reforzado sus sistemas de alerta temprana, ampliado la presencia de oficiales de seguridad en los predios y establecido protocolos de comunicación directa con estudiantes a través de aplicaciones móviles y mensajes de texto. California, por su parte, cuenta con algunas de las legislaciones estatales sobre armas de fuego más restrictivas del país, aunque los expertos señalan que la violencia armada puede ocurrir incluso en jurisdicciones con marcos legales estrictos.

Para la comunidad venezolana y latina que reside en el área metropolitana de Los Ángeles —una de las más numerosas del país—, noticias de esta naturaleza generan preocupación legítima, especialmente entre familias con integrantes que estudian o trabajan en los alrededores de la CSUN. Los consulados y organizaciones comunitarias suelen activar canales de información en estas situaciones para orientar a quienes puedan verse afectados o necesiten asistencia.

A la espera de una conferencia de prensa oficial por parte del LAPD u otras autoridades locales, se esperaba que en las horas siguientes se ofrecieran detalles sobre el número definitivo de víctimas, el posible motivo del ataque y si existía algún sospechoso detenido o en fuga. La CSUN, por su parte, estaría en condiciones de informar sobre el estado de sus instalaciones y la seguridad de su comunidad académica una vez que las autoridades levantaran la escena. Univision indicó que el caso permanecía en desarrollo al momento de su publicación.

Fuente: Univision