El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la propuesta formulada por Irán para reabrir el estrecho de Ormuz como parte de un posible acercamiento diplomático, según informó El HuffPost el sábado 26 de septiembre de 2026. En paralelo, Rusia ofreció retomar el marco del acuerdo de Alaska —utilizado anteriormente como plataforma de contacto entre Moscú y Washington— con el objetivo de reanudar las conversaciones sobre el conflicto en Ucrania, de acuerdo con la misma fuente.
Según El HuffPost, la negativa de Trump a aceptar la propuesta iraní mantiene en suspenso la situación en el estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del planeta por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. La oferta de Teherán habría implicado garantías de paso libre a cambio de concesiones no especificadas por la fuente, pero la administración estadounidense descartó la iniciativa sin detallar públicamente los motivos, según el mismo medio.
En cuanto al frente ucraniano, la fuente señala que Moscú planteó formalmente regresar al esquema de diálogo establecido en Alaska, donde representantes de ambas potencias se reunieron en una etapa anterior para abordar puntos de fricción bilateral. Rusia presentó esta propuesta como una vía para desbloquear las negociaciones sobre Ucrania, aunque El HuffPost no precisó la respuesta inmediata de Washington ante esta oferta concreta.
El estrecho de Ormuz, enclavado entre las costas de Irán y Omán, ha sido históricamente un punto de tensión entre Teherán y las potencias occidentales. Durante décadas, Irán ha empleado la amenaza de cerrar o restringir el paso por esta angosta vía como herramienta de presión en momentos de escalada con Estados Unidos y sus aliados del Golfo. La relevancia del enclave radica en que conecta el golfo Pérsico con el mar de Arabia, siendo la arteria principal por la que fluye el crudo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak hacia los mercados internacionales.
Por su parte, el conflicto en Ucrania, iniciado con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, ha atravesado sucesivas rondas de intentos diplomáticos con escasos resultados concretos. La referencia al "acuerdo de Alaska" apunta a los contactos bilaterales entre funcionarios estadounidenses y rusos que tuvieron lugar durante la administración Trump en su segundo mandato, en los que se exploraron posibles condiciones para un alto el fuego. Esos encuentros generaron expectativa internacional, aunque no derivaron en un cese definitivo de las hostilidades.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, ambos desarrollos tienen implicaciones tangibles. Una eventual restricción prolongada en el estrecho de Ormuz elevaría los precios del petróleo a escala global, lo que se traduciría en mayor costo de combustible y presión inflacionaria sobre bienes de consumo básico. A su vez, la evolución de las negociaciones sobre Ucrania incide en la política exterior de Washington y en la disposición del gobierno federal para atender otras prioridades, incluyendo asuntos migratorios y económicos que afectan directamente a las comunidades latinas residentes en el país.
De acuerdo con lo reportado por El HuffPost, la situación en ambos frentes permanece abierta. No se han anunciado fechas para nuevas rondas de contacto con Irán ni se ha confirmado si Washington aceptará la propuesta rusa de retomar el formato de Alaska. Los analistas internacionales seguirán de cerca las señales que emita la administración Trump en los próximos días, particularmente ante la presión que ejerce la incertidumbre energética global sobre los mercados y las alianzas regionales en Oriente Medio y Europa del Este.
Fuente: El HuffPost



