Un terremoto de magnitud 7,7, según el último ajuste del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), sacudió Panamá este viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 p. m., hora local. De acuerdo con las autoridades y con los medios consultados, el movimiento dejó personas lesionadas, daños en edificaciones de las provincias de Coclé y Los Santos, la suspensión temporal de vuelos en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y decenas de réplicas. Las cifras son preliminares y pueden cambiar a medida que se completen las evaluaciones.

El epicentro se localizó en el océano Pacífico, frente a la península de Azuero, cerca de Tonosí, en la provincia de Los Santos, a unos 33 kilómetros de profundidad. El USGS había calculado inicialmente una magnitud de 7,6 y después la elevó a 7,7. Por su parte, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá y el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ofrecieron cifras preliminares de entre 7,0 y 7,3. Estas diferencias son frecuentes en las primeras horas de un evento de gran tamaño, pues cada institución emplea sus propias redes de sensores y métodos de cálculo, y revisa los valores conforme recibe más datos. El sismo también se percibió en Costa Rica y Colombia.

Sobre las consecuencias humanas, la subdirectora del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Malitzie Rivera, afirmó que «no hay víctimas reportadas» y precisó que algunas personas lesionadas fueron trasladadas a centros de salud, sin ofrecer por ahora una cifra. Las fuentes consultadas no mencionan fallecidos. En cuanto a las réplicas, el diario El Tiempo contabilizó más de 47, mientras que La Prensa, de Panamá, habló de más de 30. Según el Instituto de Geociencias, las más intensas alcanzaron magnitudes de entre 6,0 y 6,2.

Los daños reportados se concentran en varios puntos. En Penonomé, capital de Coclé, resultaron afectados la Catedral San Juan Bautista, la Gobernación y el Hotel Dos Continentes. En Playa Venao, en Los Santos, se informó de afectaciones en un hostal. En Ciudad de Panamá se registró la caída de vidrios en la Calle 50 y en Paitilla, y varios edificios fueron desalojados de forma preventiva. Además, distintos medios señalaron el colapso de un hotel, cuya ubicación no ha sido confirmada, así como desperfectos en viviendas, iglesias y edificios históricos. Estos últimos reportes aún no cuentan con verificación oficial.

El transporte también sufrió interrupciones. El Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió vuelos de manera temporal, y algunas aeronaves desviadas aterrizaron en Colombia. El Metro de Panamá detuvo el servicio en dos líneas y evacuó a los pasajeros. Asimismo, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta preventiva para países de la región, que se levantó más tarde. Costa Rica y Colombia descartaron cualquier amenaza en sus costas.

Desde el Ejecutivo, el presidente José Raúl Mulino pidió a la población mantener la calma y evitar alarmas innecesarias. Además, ordenó a la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, y a Sinaproc que informen sobre los efectos del sismo. Las autoridades recomendaron seguir únicamente los canales oficiales de Sinaproc y del Instituto de Geociencias, y mantenerse atentos a la posible ocurrencia de nuevas réplicas.

Para entender el fenómeno conviene recordar que Panamá se ubica en una región de intensa actividad tectónica, en el entorno del Cinturón de Fuego del Pacífico. Allí interactúan las placas de Cocos, Nazca y del Caribe, junto con la microplaca de Panamá, lo que explica que los temblores sean habituales, aunque la mayoría de magnitud moderada. Los eventos de gran tamaño son menos frecuentes. Un antecedente regional citado a menudo es el terremoto de Limón, en Costa Rica, en abril de 1991, de magnitud 7,6 y con efectos también en el occidente panameño. Las réplicas, por su parte, forman parte del reacomodo de la corteza tras un sismo principal y pueden prolongarse durante días o semanas, según explican los sismólogos de manera general.

El episodio tiene resonancia para las comunidades latinas en Estados Unidos. Panamá cuenta con una amplia diáspora en territorio estadounidense y alberga a su vez a una población significativa de venezolanos y de otras nacionalidades latinoamericanas. Además, Tocumen funciona como un importante punto de conexión aérea entre Estados Unidos y Latinoamérica, por lo que la suspensión temporal de operaciones puede afectar a quienes tenían viajes previstos o esperaban a familiares. Quienes tengan allegados en el país pueden consultar los canales oficiales de Sinaproc y del Instituto de Geociencias, y revisar con sus aerolíneas el estado de los vuelos.

En las próximas horas se espera que Sinaproc y el Ministerio de Gobierno presenten un balance más detallado de los daños y de las personas atendidas, mientras el Instituto de Geociencias continúa el seguimiento de la actividad sísmica. Las autoridades insisten en que la información sobre cifras y afectaciones es preliminar y que se actualizará conforme avancen las evaluaciones en las zonas más golpeadas.

Fuente: agencias