Venezuela y China colaboran en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial (IA) destinadas a fortalecer la salud pública, según informó el medio Yvke Mundial. La noticia apunta a una línea de cooperación tecnológica entre ambos países en un ámbito especialmente sensible para la población: la capacidad de los sistemas sanitarios para anticipar, diagnosticar y gestionar problemas de salud con apoyo de recursos digitales. El resumen difundido por la fuente no detalla, por ahora, los proyectos concretos, las instituciones participantes ni los plazos de ejecución, por lo que este texto se limita a lo atribuido a Yvke Mundial y al contexto de fondo verificable.

En términos generales, la inteligencia artificial aplicada a la salud pública abarca un conjunto amplio de usos. Entre los más habituales figuran el análisis de imágenes médicas para apoyar el diagnóstico, la vigilancia epidemiológica mediante el procesamiento de grandes volúmenes de datos, la planificación de recursos hospitalarios y la telemedicina en zonas con acceso limitado a especialistas. Los expertos subrayan que estas herramientas funcionan como apoyo a la decisión de los profesionales sanitarios y no como sustituto de su criterio clínico. Cuál de estas aplicaciones abarcaría la colaboración entre Caracas y Pekín es una información que la fuente citada no precisa.

La cooperación entre Venezuela y China tiene una trayectoria prolongada. Ambos países establecieron relaciones diplomáticas en 1974 y, desde comienzos de este siglo, han ampliado sus vínculos en áreas como la energía, la infraestructura, las telecomunicaciones y la tecnología. Según comunicados oficiales de ambos gobiernos, en 2023 elevaron su relación a la categoría de asociación estratégica «a toda prueba». En el terreno sanitario, durante la pandemia de COVID-19 llegaron a Venezuela vacunas y suministros médicos de origen chino, un antecedente que forma parte del historial de colaboración en materia de salud.

China, por su parte, ha convertido la salud digital en uno de los ejes de su estrategia de desarrollo. El plan «China Saludable 2030», presentado en 2016, contempla el uso de tecnologías de la información en la prestación de servicios médicos, y el país cuenta con un sector empresarial activo en IA aplicada a la imagen diagnóstica, la gestión de historias clínicas y las consultas en línea. En octubre de 2023, además, el gobierno chino presentó una Iniciativa Global para la Gobernanza de la IA, en la que plantea principios de cooperación internacional y desarrollo centrado en las personas.

Estas colaboraciones se producen en un momento en que los organismos multilaterales trabajan en reglas comunes para el uso de la IA en medicina. La Organización Mundial de la Salud publicó en 2021 un informe sobre ética y gobernanza de la inteligencia artificial para la salud, que establece seis principios: proteger la autonomía de las personas, promover el bienestar y la seguridad, garantizar la transparencia, fomentar la responsabilidad, asegurar la inclusión y la equidad, y promover sistemas sostenibles. En 2024 la OMS añadió recomendaciones específicas sobre los modelos multimodales de gran tamaño. La Organización Panamericana de la Salud, por su parte, impulsa en la región una agenda de transformación digital de los sistemas sanitarios.

Entre los desafíos que señalan estos marcos se cuentan la protección de los datos personales de los pacientes, la calidad y representatividad de los datos con que se entrenan los algoritmos, el riesgo de sesgos que afecten a determinados grupos y la necesidad de formar a los profesionales para usar estas herramientas con criterio. Por ello, los proyectos de este tipo suelen requerir acuerdos claros sobre la gestión de la información, la validación clínica de los sistemas y la supervisión por parte de las autoridades sanitarias.

En el caso venezolano, diversos organismos internacionales han documentado en los últimos años las presiones que enfrenta el sistema de salud, desde la disponibilidad de equipamiento hasta la retención de personal. En ese contexto, la incorporación de herramientas digitales se plantea habitualmente como una vía complementaria para mejorar la vigilancia de enfermedades, la organización de servicios y el alcance de la atención en zonas remotas. Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, la información tiene sobre todo un valor de seguimiento: muchas familias mantienen vínculos con el sistema sanitario del país y siguen de cerca cualquier cambio que pueda influir en la atención de sus allegados. No hay indicios en la fuente de que el anuncio tenga efectos directos sobre servicios o trámites en territorio estadounidense.

Según lo difundido por Yvke Mundial, la colaboración se encuentra en marcha, aunque el resumen disponible no aporta un calendario. Habrá que esperar a que las autoridades venezolanas y chinas, o los organismos involucrados, publiquen información adicional sobre los alcances técnicos, los centros de salud beneficiados, el tratamiento de los datos y los resultados previstos, para conocer con precisión el tipo de herramientas que se desarrollarán y la forma en que se incorporarán a la red sanitaria del país.

Fuente: Yvke Mundial