América Latina registra el 85% de los asesinatos de personas defensoras de tierras y medio ambiente cometidos en todo el mundo, de acuerdo con información publicada por El Economista. La cifra sitúa a la región como el territorio más adverso del planeta para quienes ejercen esta labor de protección ambiental y territorial.
El dato refleja una tendencia que organizaciones de derechos humanos y ambientales han documentado durante años: los activistas y comunidades —en especial indígenas y campesinas— que se oponen a proyectos extractivos, agroindustriales o de infraestructura enfrentan amenazas, agresiones y, en los casos más graves, la muerte.
Aunque el material de origen no detalla los países con mayor incidencia ni el período exacto al que corresponden las cifras, la concentración regional señalada por la fuente subraya la magnitud del problema en un continente que alberga algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta, incluida la cuenca amazónica y los bosques mesoamericanos.
La publicación de este indicador coincide con debates internacionales sobre el fortalecimiento de marcos legales que protejan a las personas defensoras del entorno natural, así como sobre la responsabilidad de los Estados en la prevención de la violencia contra este colectivo. Diversos mecanismos internacionales han señalado la necesidad de garantizar consultas previas, transparencia en la concesión de permisos y acceso a la justicia como medidas clave para reducir los riesgos que enfrentan estas comunidades.
Fuente: El Economista



