El cambio climático genera efectos que van más allá de los fenómenos meteorológicos extremos: según un análisis publicado por La Nación, las alteraciones climáticas están vinculadas con un aumento de enfermedades, mayor ausentismo laboral y una reducción sostenida de la productividad en distintas regiones del mundo.

De acuerdo con la fuente, las temperaturas más altas y la mayor concentración de contaminantes en el aire favorecen la propagación de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y vectoriales, lo que se traduce en más días de trabajo perdidos y en una mayor presión sobre los sistemas de salud pública.

El informe destaca que los trabajadores expuestos a entornos exteriores —como la agricultura, la construcción y el transporte— son los más vulnerables, dado que las olas de calor prolongadas limitan su capacidad física y aumentan el riesgo de golpes de calor y otras complicaciones médicas.

Desde una perspectiva económica, la pérdida de horas productivas representa un costo significativo para las empresas y los gobiernos. La fuente señala que este impacto, frecuentemente invisible en los debates sobre clima, podría agravarse en las próximas décadas si no se adoptan medidas de adaptación en los entornos laborales, como sistemas de refrigeración, reorganización de horarios y protocolos de salud ocupacional.

El análisis también apunta a que las poblaciones de países de ingresos medios y bajos enfrentan una doble desventaja: mayor exposición a los efectos del calor y menor acceso a infraestructura de protección, lo que profundiza las desigualdades existentes.

Expertos citados por La Nación subrayan que integrar la variable climática en las políticas de salud laboral es un paso necesario para reducir estos costos humanos y económicos en el mediano plazo.

Fuente: La Nación