La actividad física regular podría desempeñar un papel relevante en la protección de la salud ocular durante el envejecimiento, según información publicada por Geriatricarea, plataforma especializada en geriatría y gerontología.
De acuerdo con la fuente, el deterioro visual es una de las consecuencias más frecuentes del envejecimiento y afecta de manera directa la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. En este contexto, el ejercicio físico emerge como una herramienta de prevención que va más allá del beneficio cardiovascular o muscular tradicional.
Geriatricarea señala que diversos estudios han vinculado la práctica regular de ejercicio moderado con una menor incidencia de afecciones oculares asociadas a la edad, como la degeneración macular y el glaucoma. Los mecanismos propuestos incluyen la mejora de la circulación sanguínea en los tejidos oculares, la reducción de la presión intraocular y el control de factores de riesgo sistémicos como la hipertensión y la diabetes, condiciones que inciden directamente en la salud de la retina y el nervio óptico.
Según la publicación, actividades de bajo impacto como caminar, nadar o practicar yoga de forma habitual pueden ser suficientes para obtener estos beneficios, lo que las convierte en opciones accesibles para la mayoría de los adultos mayores, independientemente de su condición física de base.
La fuente destaca que la integración del ejercicio físico en las rutinas de atención geriátrica integral podría contribuir a reducir la carga asociada a la pérdida de visión en poblaciones envejecidas, un fenómeno que continuará en aumento a medida que crezca la proporción de personas mayores de 65 años a escala global.
Geriatricarea recomienda que cualquier programa de actividad física en adultos mayores sea supervisado por profesionales de la salud y adaptado a las condiciones individuales de cada paciente.
Fuente: Geriatricarea



