El mercado peruano de mascotas genera un gasto mensual cercano a los 300 millones de soles y mantiene una tendencia de expansión constante, según reportó El Comercio Perú. El dato sitúa a este sector como uno de los segmentos de consumo de mayor dinamismo en la economía doméstica del país, con implicaciones que van desde la industria alimentaria para animales hasta los servicios veterinarios y los negocios de accesorios y cuidado especializado.

De acuerdo con la información publicada por el medio limeño, la cifra no solo es relevante por su volumen absoluto, sino por la dirección de su trayectoria: el gasto sigue creciendo. El reporte de El Comercio Perú no detalla en el resumen disponible las categorías específicas de productos y servicios que concentran mayor proporción del desembolso mensual, pero el patrón general es consistente con el comportamiento observado en mercados similares de la región, donde la alimentación premium, la atención veterinaria preventiva y los accesorios de confort lideran la demanda.

El fenómeno responde, en gran medida, a un cambio cultural que se ha acentuado en las últimas dos décadas en América Latina: la llamada "humanización" de las mascotas. Cada vez más familias en Perú y en el continente tratan a sus animales de compañía como miembros plenos del hogar, lo que se traduce en mayor disposición a invertir en su salud, alimentación y bienestar general. Encuestas de consumo realizadas en países de la región han documentado que los propietarios de mascotas priorizan el gasto en sus animales incluso en períodos de contracción económica, lo que confiere al sector una resiliencia notable frente a ciclos adversos.

A nivel latinoamericano, Brasil y México encabezan históricamente el tamaño absoluto del mercado de mascotas, pero Perú ha ganado terreno de forma progresiva. Factores como el crecimiento de la clase media urbana, la mayor penetración de información veterinaria a través de plataformas digitales y el surgimiento de cadenas especializadas en Lima y otras ciudades principales han contribuido a consolidar la expansión del sector. La proliferación de aplicaciones móviles para agendar citas veterinarias, plataformas de entrega de alimentos para animales y servicios de peluquería canina a domicilio son expresiones concretas de esta maduración del mercado.

En el plano regulatorio, Perú cuenta desde 2016 con la Ley de Protección y Bienestar Animal (Ley N.° 30407), un marco normativo que, entre otras disposiciones, reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones para sus propietarios. La vigencia de esta ley ha impulsado, de manera indirecta, la formalización de parte del sector: clínicas veterinarias, tiendas de alimentos y refugios han debido adaptar sus operaciones a estándares más exigentes, lo que a su vez ha elevado la calidad —y el costo— de los servicios disponibles. Este entorno normativo más estructurado favorece también la llegada de inversión privada y de marcas internacionales que encuentran en Perú un mercado con reglas más claras.

Para la comunidad venezolana y latina residente en Estados Unidos, el desempeño del mercado de mascotas en Perú ofrece una referencia de interés por partida doble. Por un lado, muchos migrantes latinoamericanos en EE. UU. mantienen vínculos económicos y familiares con sus países de origen, y el crecimiento de sectores como el de bienestar animal refleja la consolidación de una clase media con mayor poder adquisitivo. Por otro lado, el mercado de mascotas en EE. UU. es uno de los más grandes del mundo —con un gasto anual que supera los 100 mil millones de dólares, según datos de la Asociación Americana de Productos para Mascotas— y las tendencias que emergen en países como Perú anticipan oportunidades de negocio transnacional, desde la exportación de alimentos especializados hasta la transferencia de modelos de servicio veterinario accesible.

Según lo recogido por El Comercio Perú, la expectativa es que el gasto mensual continúe su trayectoria ascendente, impulsado tanto por el incremento en el número de hogares con mascotas como por el mayor desembolso promedio por animal. Los próximos meses serán relevantes para observar si el crecimiento se distribuye de manera más uniforme en ciudades intermedias del interior del país o si sigue concentrado en Lima Metropolitana, donde reside la mayor proporción de propietarios de animales de compañía con acceso a servicios especializados.

Fuente: El Comercio Perú