El entrenador personal Bryan Krahn explicó, en una entrevista publicada por la revista Men's Health, cuál es el ejercicio que más recomienda a los hombres mayores de 50 años. Según su testimonio, al combinarlo con largas caminatas ha dejado de padecer dolor de espalda. «Si a eso le sumo caminar mucho, ya no sufro dolor de espalda», afirma el especialista, según el titular del medio.
La información disponible en el material de origen se limita al titular y al resumen de la publicación, de modo que no permite detallar la técnica concreta, el número de series o repeticiones ni la frecuencia semanal que propone Krahn. Para conocer esas indicaciones, los lectores interesados deben consultar el texto íntegro en Men's Health. Lo que sí queda claro es el planteamiento general: una práctica de ejercicio específica, apoyada en un hábito cotidiano de movimiento, como caminar, con efectos que el propio entrenador atribuye a esa combinación.
Conviene subrayar que se trata de una experiencia personal y profesional, no de un estudio clínico. Las afirmaciones de Krahn deben entenderse como el relato de un entrenador sobre lo que le ha funcionado y lo que recomienda a sus clientes, sin que ello sustituya la valoración individual de un médico o de un fisioterapeuta.
El tema que aborda tiene un trasfondo sanitario de gran alcance. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en el mundo y que afectaba a cientos de millones de personas en 2020, una cifra que, según el organismo, crecerá con el envejecimiento de la población. Aunque las causas son diversas, los especialistas coinciden de manera habitual en que la inactividad prolongada, la debilidad de la musculatura del tronco y de las piernas, y las posturas mantenidas durante horas figuran entre los factores asociados.
La edad añade otra dimensión. A partir de la cuarta o quinta década de vida se produce de forma gradual una pérdida de masa muscular y de densidad ósea, un proceso que la literatura médica conoce como sarcopenia en su fase más marcada. Por ello, las guías de actividad física de la OMS recomiendan que los adultos, incluidos los mayores, practiquen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada y realicen actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. Mantener la fuerza de la zona media del cuerpo y de las piernas ayuda a estabilizar la columna y a realizar con mayor seguridad las tareas diarias.
Caminar, el segundo elemento que menciona Krahn, es una de las actividades más accesibles y de menor impacto articular. No requiere equipamiento especializado ni instalaciones, puede adaptarse a distintos niveles de condición física y contribuye a la salud cardiovascular, al control del peso y al estado de ánimo. Además, mantiene activas las articulaciones de la cadera y la columna, lo que explica que muchos profesionales de la rehabilitación lo incluyan entre las primeras recomendaciones frente a molestias lumbares de origen mecánico, siempre que no exista una lesión que exija otro tratamiento.
Para los hombres hispanos y venezolanos que residen en Estados Unidos, el mensaje resulta especialmente pertinente por las dinámicas de vida cotidiana. Las jornadas laborales extensas, los empleos que exigen esfuerzo físico repetitivo o, por el contrario, muchas horas sentado, y las dificultades de acceso a seguros médicos pueden dificultar el cuidado preventivo. En ese contexto, hábitos de bajo costo como caminar en parques, barrios o centros comunitarios representan una opción al alcance de muchas familias. Quienes tengan dolor persistente, antecedentes de lesiones o enfermedades crónicas deberían consultar antes con un profesional sanitario, para adaptar cualquier rutina a su situación.
De acuerdo con la publicación, el entrenador seguirá difundiendo su método entre hombres de más de 50 años que buscan mantenerse activos y reducir las molestias de espalda. Los lectores que deseen aplicar sus consejos pueden recurrir al artículo completo de Men's Health, donde se desarrolla la explicación, y contrastarlo con la orientación de su médico de cabecera o de un especialista en actividad física, que podrá ajustar la intensidad y la progresión a cada caso.
Fuente: Men's Health



