La Guardia Costera de Estados Unidos interceptó a seis balseros cubanos y los repatrió a la isla, según informó el medio Diario de Cuba en una nota difundida el 13 de octubre de 2026. El reporte atribuye la operación a la agencia federal, que mantiene una vigilancia constante en el estrecho de Florida y en otras zonas del Caribe, rutas habituales de las salidas irregulares por mar desde Cuba.

De acuerdo con la información de la fuente, el grupo estaba formado por seis personas de nacionalidad cubana que intentaban llegar por vía marítima a territorio estadounidense. El material disponible no precisa otros datos, como el punto exacto de la interceptación, el tipo de embarcación utilizada, el estado de salud de los ocupantes o la fecha concreta del retorno. Por esa razón, este artículo se limita a lo atribuido a Diario de Cuba y no completa esos detalles con suposiciones.

En términos generales, cuando la Guardia Costera localiza una embarcación con migrantes en el mar, sus tripulaciones suelen prestar asistencia básica, que incluye agua, alimentos y atención médica si es necesaria, y establecen la nacionalidad de los ocupantes. Las personas detenidas en el agua no se consideran, por lo común, como llegadas a territorio estadounidense. Quienes manifiestan un temor fundado de persecución o de tortura pueden ser evaluados por funcionarios con competencia en asilo antes de cualquier devolución; el resto es entregado a las autoridades del país de origen, en el marco de los mecanismos de cooperación migratoria entre ambos gobiernos.

Para entender el alcance de estas devoluciones conviene recordar un cambio de fondo en la política migratoria. Desde mediados de los años noventa regía la norma conocida como «pies secos, pies mojados», surgida de los acuerdos migratorios de 1994 y 1995: los cubanos interceptados en el mar eran devueltos, mientras que quienes lograban pisar suelo estadounidense podían permanecer en el país y, con el tiempo, acogerse a la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Ese esquema concluyó el 12 de enero de 2017, cuando la administración del entonces presidente Barack Obama puso fin a la práctica. Desde entonces, los cubanos que llegan sin autorización enfrentan los procedimientos migratorios ordinarios, y la Ley de Ajuste Cubano sigue formalmente vigente.

El trayecto en sí encierra riesgos considerables. Apenas unos 145 kilómetros (unas 90 millas) separan Cayo Hueso de la costa cubana, pero las corrientes del estrecho, los cambios bruscos del clima y la precariedad de muchas embarcaciones improvisadas hacen que la travesía sea peligrosa. La propia Guardia Costera ha advertido en repetidas ocasiones sobre los peligros de la deshidratación, el hacinamiento y los naufragios, y ha pedido a los potenciales migrantes que no se lancen al mar en esas condiciones.

Las salidas marítimas de cubanos han fluctuado en los últimos años. El año fiscal 2022 registró uno de los picos más altos de interceptaciones en décadas, en un contexto marcado por la crisis económica en la isla, la escasez de bienes básicos, las secuelas de la pandemia y el clima posterior a las protestas de julio de 2021. En paralelo, otros flujos migratorios se desplazaron hacia rutas terrestres a través de Centroamérica y México, y en 2023 Washington habilitó una vía de parole humanitario para ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, un programa que después fue objeto de revisiones y restricciones por parte de la administración estadounidense.

Para la comunidad cubana y latina en Estados Unidos, en particular en Florida, donde se concentra buena parte de la diáspora, estas noticias tienen un eco directo, pues muchas familias tienen parientes que han intentado o podrían intentar el viaje. También resulta relevante para otros colectivos, como el venezolano, que ha transitado procesos migratorios complejos y conoce la diferencia de trato que establece la normativa según se llegue a tierra o se sea interceptado en el mar. Las organizaciones de apoyo a migrantes recomiendan consultar a abogados de inmigración acreditados y fuentes oficiales antes de tomar decisiones, y tener presentes las vías legales existentes, como la reunificación familiar y los trámites consulares.

Según lo disponible, no se han difundido más detalles sobre la operación. Cualquier ampliación dependerá de los comunicados oficiales de la Guardia Costera, que suele publicar balances de sus repatriaciones, y de los reportes posteriores de Diario de Cuba. La veracidad y el alcance de la información corresponden a la fuente citada.

Fuente: DIARIO DE CUBA