Pasar tiempo en entornos naturales contribuye de manera significativa al bienestar psicológico de las personas, según información publicada por el sistema de salud de la Universidad de Utah en su portal healthcare.utah.edu.
De acuerdo con la fuente, la exposición regular a espacios al aire libre —ya sea un parque urbano, un sendero o incluso un jardín— puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer la concentración. Los especialistas señalan que este tipo de contacto con la naturaleza activa mecanismos fisiológicos y psicológicos que influyen positivamente en el equilibrio emocional.
Entre los efectos documentados, la fuente menciona una reducción en la actividad de las zonas cerebrales asociadas a la rumiación —ese patrón de pensamiento repetitivo y negativo que suele acompañar a la ansiedad y la depresión—. Asimismo, se asocia a una disminución de la frecuencia cardíaca y de los niveles de cortisol, la hormona vinculada al estrés.
La Universidad de Utah subraya que no se requieren largas excursiones ni entornos silvestres para obtener estos beneficios. Según la institución, incluso períodos breves —de 20 a 30 minutos en espacios verdes— pueden generar cambios medibles en el estado anímico. Para quienes viven en áreas urbanas, los parques y plazas arboladas representan una alternativa accesible.
Los expertos citados por la fuente recomiendan integrar este hábito de forma progresiva en la vida cotidiana: caminar al aire libre durante el descanso del mediodía, realizar actividad física en exteriores o simplemente sentarse en un entorno natural sin dispositivos electrónicos son algunas de las prácticas sugeridas para aprovechar estos efectos sobre la salud mental.
Fuente: Utah



