La reina Camilla mantiene una residencia personal independiente de las propiedades oficiales de la Corona británica: Ray Mill House, una mansión de estilo Regencia situada en Lacock, Wiltshire, en el corazón de la campiña inglesa, según informa la revista Caras. La propiedad, que Camilla adquirió tras su divorcio del brigadier Andrew Parker Bowles en 1995, ha funcionado durante décadas como su refugio privado y continúa siendo de su propiedad personal incluso tras su matrimonio con el rey Carlos III en abril de 2005.

De acuerdo con la publicación, Ray Mill House es una residencia de considerables dimensiones, construida en el estilo arquitectónico Regencia que floreció en Gran Bretaña durante las primeras décadas del siglo XIX. Este estilo se caracteriza por fachadas simétricas, grandes ventanales de guillotina, molduras decorativas elegantes y una integración cuidadosa con los jardines circundantes. La propiedad cuenta con amplios terrenos ajardinados y ofrece una privacidad notable, algo que la reina Camilla ha valorado especialmente a lo largo de los años, según señala Caras.

La mansión no solo representa un patrimonio personal de la reina, sino también un símbolo de su vida anterior a la familia real. Según la fuente, Camilla ha conservado la propiedad de manera deliberada como un espacio propio, y acude a ella con regularidad para alejarse de las obligaciones protocolarias de la vida cortesana. En ese sentido, Ray Mill House funciona como una suerte de retiro personal al que la soberana recurre cuando desea privacidad o tiempo de descanso fuera del entorno oficial.

El estilo Regencia al que pertenece la arquitectura de la mansión tiene sus raíces en el período de regencia del futuro rey Jorge IV, entre 1811 y 1820, aunque su influencia se extendió durante décadas. Este movimiento arquitectónico estuvo fuertemente inspirado en el neoclasicismo y se asoció con una clase aristocrática y terrateniente que buscaba combinar la sobriedad formal con la comodidad doméstica. En el contexto de Wiltshire —un condado históricamente vinculado a la nobleza rural inglesa y conocido por sus paisajes de colinas onduladas y pueblos de piedra caliza— este tipo de construcciones son parte integral del patrimonio regional.

La figura de Camilla como reina consorte ha seguido una trayectoria singular dentro de la historia reciente de la monarquía británica. Cuando se casó con Carlos, entonces príncipe de Gales, su título fue deliberadamente moderado: se presentó como Duquesa de Cornualles para no generar comparaciones directas con la difunta princesa Diana. No fue hasta la coronación de Carlos III, celebrada en mayo de 2023 en la Abadía de Westminster, que Camilla fue oficialmente coronada reina consorte, un reconocimiento que consolidó su lugar en la institución monárquica tras años de escrutinio público. La decisión de conservar Ray Mill House durante todo ese proceso ilustra una voluntad personal de mantener un ámbito propio fuera del aparato institucional.

Para las comunidades latinas y venezolanas en Estados Unidos con interés en la realeza europea, la existencia de propiedades personales dentro de las familias reales suele generar curiosidad por el contraste entre el lujo institucional de los palacios —financiado en parte por el erario— y el patrimonio privado de sus miembros, que en muchos casos procede de fortunas familiares o adquisiciones anteriores a su ingreso en la vida pública. El caso de Ray Mill House pertenece claramente a esta segunda categoría, ya que fue adquirida por Camilla como ciudadana privada antes de convertirse en figura de la Corona.

Según la información difundida por Caras, no hay indicios de que la reina Camilla tenga previsto vender o ceder la propiedad, por lo que Ray Mill House seguirá siendo su refugio particular en el campo inglés en el futuro previsible, al margen de las residencias oficiales que comparte con el rey Carlos III, entre ellas Clarence House y Balmoral Castle.

Fuente: Caras