Los perros son capaces de identificar los límites entre palabras dentro de una cadena de habla continua de un modo comparable al que emplean los seres humanos, prestando especial atención a las consonantes, según informó el medio El Universo con base en los hallazgos de un estudio científico publicado en septiembre de 2026. Este descubrimiento aporta nueva evidencia sobre la sofisticada capacidad de los canes para procesar el lenguaje oral, más allá de la simple asociación entre órdenes y recompensas.

De acuerdo con la fuente, la investigación demostró que los perros utilizan señales fonológicas —en particular las consonantes— como punto de referencia para segmentar la cadena sonora del habla y distinguir dónde termina una palabra y dónde comienza otra. Este proceso, conocido en lingüística como segmentación léxica, es una habilidad fundamental que los bebés humanos desarrollan en los primeros meses de vida y que hasta ahora se consideraba escasa o difícilmente replicable en otras especies con el mismo grado de precisión.

Según los datos atribuidos al estudio, los animales mostraron una mayor respuesta conductual y cerebral ante variaciones en las consonantes que ante cambios equivalentes en las vocales, lo cual replica un patrón documentado previamente en hablantes adultos de diversas lenguas. Los investigadores emplearon técnicas de electroencefalografía no invasiva para registrar la actividad cerebral de los perros mientras escuchaban secuencias de palabras reales e inventadas, lo que permitió observar directamente cómo el cerebro canino reacciona a las fronteras léxicas.

Para comprender la relevancia de este hallazgo es preciso situar el trabajo dentro de un campo de investigación más amplio. Durante las últimas dos décadas, la ciencia ha acumulado evidencia que sugiere que los perros poseen una sensibilidad al lenguaje humano muy superior a la de la mayoría de los mamíferos no primates. Estudios anteriores habían demostrado que los canes pueden distinguir su propio nombre de otras palabras de longitud similar, diferenciar el tono emocional del habla y, en algunos casos, asociar centenares de términos con objetos específicos. Sin embargo, la cuestión de si procesan el habla como una señal estructurada —y no solo como un conjunto de sonidos— permanecía abierta.

La segmentación del habla es un desafío no trivial: cuando las personas hablamos de forma natural, no hacemos pausas entre palabras, de modo que el oyente debe inferir esos límites a partir de patrones rítmicos, estadísticos y fonológicos. Los lingüistas saben que las consonantes, por su mayor variabilidad acústica, ofrecen pistas más fiables que las vocales para identificar esas fronteras. Que los perros hayan desarrollado una estrategia análoga —posiblemente a través de miles de años de coevolución con el ser humano— abre preguntas fascinantes sobre la plasticidad cognitiva animal y sobre cómo la domesticación ha modelado el sistema perceptivo de Canis lupus familiaris.

Para las familias latinas y venezolanas en Estados Unidos que conviven a diario con perros, estos resultados tienen implicaciones prácticas concretas. Sugieren que la forma en que uno se dirige a su mascota —la claridad de la pronunciación, la consistencia de los comandos y la estructura de las frases— puede influir de manera genuina en la comprensión del animal. Hablar con articulación cuidada y emplear términos consistentes no es solo un gesto afectivo: podría facilitar el aprendizaje de órdenes y fortalecer el vínculo entre el perro y su familia.

Según lo reportado por El Universo, los autores del estudio señalaron que los próximos pasos de la investigación incluyen explorar si esta habilidad varía según la raza, la edad del perro o el nivel de exposición previo al lenguaje humano en entornos domésticos. Los investigadores también planean comparar el rendimiento de perros criados en hogares con múltiples idiomas frente a los expuestos a una sola lengua, con el fin de determinar si la diversidad lingüística del entorno afecta la agudeza de esta capacidad perceptiva.

Fuente: El Universo