La nutrición perioperatoria —aquella que se aplica antes, durante y después de una intervención quirúrgica— ocupa un lugar central en el denominado protocolo ERAS (Enhanced Recovery After Surgery), un conjunto de pautas clínicas orientadas a mejorar los resultados postoperatorios y acortar la estancia hospitalaria, según publica SciELO Chile.

De acuerdo con la investigación, el estado nutricional del paciente al momento de la cirugía influye de manera directa en su capacidad de recuperación. La desnutrición preoperatoria se asocia con un mayor riesgo de infecciones, cicatrización deficiente y complicaciones respiratorias, por lo que la evaluación nutricional temprana forma parte esencial del protocolo.

El enfoque ERAS propone, entre otras medidas, el suministro de bebidas ricas en carbohidratos hasta pocas horas antes de la intervención —en contraposición al ayuno prolongado tradicional—, así como la reintroducción precoz de la alimentación oral tras la cirugía. Ambas estrategias buscan reducir la respuesta metabólica al estrés quirúrgico y preservar la masa muscular del paciente.

La publicación también señala que, en casos de desnutrición moderada o grave, puede estar indicado el soporte nutricional artificial —ya sea enteral o parenteral— durante el periodo preoperatorio, con el fin de optimizar las condiciones del organismo antes de la intervención.

Según el estudio difundido por SciELO Chile, la aplicación sistemática de estos protocolos nutricionales se ha vinculado con una reducción de las complicaciones postoperatorias y con tiempos de recuperación más breves, lo que repercute favorablemente tanto en la calidad de vida del paciente como en la eficiencia de los sistemas de salud.

Fuente: SciELO Chile