La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), conocida como ONU Migración, difundió desde su oficina regional para las Américas un balance titulado «Dos meses después del terremoto en Colombia, la brecha de…», con el que repasa la situación del país tras el sismo. El título del material, tal como figura en el extracto disponible, aparece truncado, de modo que el detalle de la brecha a la que alude solo puede precisarse a partir del texto completo que la propia organización publique. La información se atribuye íntegramente a la OIM.
El documento se enmarca en el seguimiento que los organismos humanitarios suelen hacer cuando se cumplen las primeras semanas o meses de una emergencia. Estos balances sirven para medir qué necesidades han sido atendidas, cuáles persisten y qué recursos faltan para sostener la respuesta. El extracto consultado no incluye cifras de afectados, magnitud del evento ni zonas concretas, por lo que este artículo no las consigna y se limita a lo que la fuente permite afirmar con certeza.
La OIM es la principal agencia intergubernamental en materia de migración. Fue creada en 1951 y se incorporó al sistema de las Naciones Unidas como organismo conexo en 2016. Cuenta con presencia en más de 170 países y desarrolla, entre otras tareas, asistencia humanitaria, gestión de alojamientos temporales, apoyo a poblaciones desplazadas y coordinación con autoridades nacionales y locales. En Colombia mantiene actividad desde hace décadas, lo que le permite observar la evolución de una emergencia desde el terreno.
Para entender la dimensión del tema conviene recordar que Colombia se sitúa en una región de elevada actividad sísmica, donde interactúan las placas de Nazca, del Caribe y Sudamericana, en las inmediaciones del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. El país ha vivido episodios de especial gravedad, como el terremoto de Popayán, en 1983, y el del Eje Cafetero, en enero de 1999, que afectó con dureza a Armenia y a otras localidades y dio lugar a un amplio proceso de reconstrucción. Aquella experiencia influyó en el endurecimiento de las normas de construcción sismorresistente y en la creación posterior de instituciones de gestión del riesgo, entre ellas la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, establecida en 2011.
Colombia es, además, uno de los principales países de acogida de población migrante en el continente. Según cifras de Migración Colombia difundidas en los últimos años, residen en su territorio más de 2,8 millones de personas procedentes de Venezuela. En 2021, el Gobierno colombiano puso en marcha el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, que otorga un permiso de protección temporal con vigencia de diez años y facilita el acceso a servicios básicos. La respuesta regional a esta movilidad se coordina mediante la Plataforma R4V, que lideran conjuntamente la OIM y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Ese contexto explica por qué una emergencia natural en un país con población migrante numerosa plantea desafíos específicos: la documentación, el acceso a vivienda y a atención sanitaria, o la llegada de la información de ayuda a quienes tienen menos redes de apoyo. El extracto disponible no precisa si la brecha mencionada en el título se refiere a financiación, a cobertura de necesidades o a otro aspecto, y por ello no se atribuye a la OIM ninguna conclusión que no figure en su publicación.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, la noticia tiene una lectura cercana. Numerosas familias mantienen vínculos con Colombia, ya sea por origen, por parentesco o porque allí residen seres queridos que migraron en los últimos años. Las remesas y las donaciones desde el exterior suelen formar parte de la ayuda informal tras una emergencia. En ese terreno, los organismos internacionales recomiendan habitualmente canalizar los apoyos a través de entidades reconocidas y verificar la procedencia de las campañas de recaudación antes de contribuir.
El texto íntegro del balance, disponible en el portal de la OIM para las Américas, es la referencia para conocer el alcance exacto de la brecha señalada y las medidas que la organización contempla. Quienes deseen seguir la evolución de la respuesta pueden consultar los canales oficiales de la OIM y de las autoridades colombianas de gestión del riesgo, que publican actualizaciones sobre la atención a los afectados y la reconstrucción.
Fuente: International Organization for Migration



