El uso de Ozempic y otros medicamentos a base de semaglutida para controlar el peso corporal ha crecido de manera notable en los últimos años, pero un aspecto menos difundido de su efecto es la posible reducción de masa muscular que puede acompañar a la pérdida de grasa, según informa El Nuevo Herald.
De acuerdo con el medio, cuando una persona pierde peso de forma acelerada —ya sea por medicación, dieta estricta o cirugía— el cuerpo no elimina exclusivamente tejido adiposo. Una parte de la pérdida puede corresponder a músculo esquelético, lo cual tiene consecuencias para la fuerza, la movilidad y el metabolismo a largo plazo.
Expertos citados en el artículo señalan que este fenómeno no es exclusivo de los fármacos GLP-1, como la semaglutida, pero sí resulta relevante en este contexto dado el volumen creciente de personas que los utilizan sin supervisión médica estrecha. La velocidad con la que el medicamento reduce el apetito puede llevar a una ingesta insuficiente de proteínas, elemento clave para preservar la musculatura.
Entre las recomendaciones mencionadas por los especialistas consultados figuran mantener una alimentación con aporte proteico adecuado y complementar el tratamiento con ejercicio de resistencia, prácticas que contribuirían a mitigar la pérdida de tejido muscular durante el proceso de adelgazamiento.
La fuente destaca que el seguimiento médico y nutricional resulta fundamental para quienes recurren a estos fármacos, con el fin de maximizar los beneficios del tratamiento y reducir los efectos no deseados sobre la composición corporal.
Fuente: El Nuevo Herald



