El medio Infobae publicó, con fecha del 13 de octubre de 2026, un artículo en el que explica qué significa que un perro lleve un listón rojo atado al cuello y cómo deben comportarse las personas que se cruzan con uno en la calle o en un parque. Según el enfoque de esa publicación, el distintivo funciona como una señal de precaución dirigida a los transeúntes: indica que conviene no acercarse al animal sin antes consultar a su responsable.

En términos generales, y de acuerdo con lo que suelen señalar adiestradores y organizaciones de bienestar animal, un accesorio de este tipo es una forma sencilla de comunicar, sin necesidad de palabras, que el perro necesita espacio. El color rojo se asocia de manera habitual con la advertencia, de modo que muchos tutores lo emplean para avisar de que su mascota puede reaccionar de forma defensiva ante extraños, niños u otros perros. Conviene precisar que no existe un estándar internacional ni una norma legal que regule el significado de los colores, por lo que la interpretación puede variar según la comunidad o el país.

Las pautas de actuación que recomiendan los especialistas en comportamiento canino son coincidentes. Lo prudente es mantener la distancia, no intentar acariciar al animal aunque parezca tranquilo y evitar el contacto visual prolongado, que algunos perros interpretan como un desafío. También se aconseja no hacer movimientos bruscos ni emitir ruidos fuertes, no ofrecer comida y, si se pasea a otro perro, cambiar de acera o ampliar el espacio de cruce. Ante cualquier duda, lo más sensato es preguntar al tutor, que es quien mejor conoce las necesidades de su mascota.

La idea de identificar con un lazo o una cinta a los perros que requieren distancia tiene antecedentes conocidos. El más difundido es el llamado Yellow Dog Project, una iniciativa de concienciación nacida en Suecia que se extendió a numerosos países y que propone usar un lazo amarillo para indicar que el animal necesita espacio. Con el tiempo, otros colores y accesorios, como pañuelos, arneses o cubiertas para la correa, han sido adoptados por distintos grupos con mensajes parecidos. Por ello, los expertos insisten en que la señal debe leerse como una invitación a la cautela y no como un código uniforme.

Las razones por las que un perro puede necesitar distancia son variadas. Algunos tienen miedo o poca socialización; otros se recuperan de una cirugía o padecen dolor; hay ejemplares ya mayores, con problemas de visión o de oído, que se sobresaltan con facilidad, y otros se encuentran en pleno proceso de adiestramiento. Los veterinarios y etólogos subrayan además que un perro «reactivo» no es necesariamente un perro agresivo: con frecuencia se trata de un animal que reacciona con intensidad porque se siente incómodo. Reconocer su lenguaje corporal ayuda a prevenir incidentes: orejas hacia atrás, cola baja, cuerpo rígido, bostezos repetidos o el gesto de lamerse el hocico suelen indicar tensión.

La prevención de mordeduras es, de hecho, una de las preocupaciones de salud pública en torno a la convivencia con animales. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han advertido en sus materiales divulgativos de que las mordeduras de perro afectan cada año a un número elevado de personas en el país y de que los niños figuran entre los grupos más vulnerables. Las autoridades sanitarias y las organizaciones de protección animal recomiendan, por tanto, enseñar a los menores a pedir permiso antes de tocar a un perro desconocido, un hábito que los distintivos visuales pueden reforzar.

Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, la información tiene una utilidad práctica. Muchas familias comparten con sus mascotas espacios comunes, como complejos de apartamentos, parques caninos, aceras y áreas de recreo, donde el encuentro con animales desconocidos es habitual. En entornos donde conviven varios idiomas, un lazo de color puede servir de apoyo cuando la comunicación verbal con otro vecino resulta difícil. Además, las normas sobre el uso de la correa, el control de los animales y la responsabilidad ante una mordedura varían según el estado, el condado o la ciudad, por lo que los servicios locales de control animal son la fuente adecuada para resolver dudas concretas.

Como el distintivo carece de validez legal y su sentido depende del contexto, los especialistas recomiendan que los tutores lo combinen con otras medidas de seguridad, como la correa corta, el adiestramiento positivo y la consulta periódica con un veterinario o un educador canino. Quienes deseen conocer el detalle de la explicación original pueden consultar el artículo de Infobae, fuente de la información que aquí se recoge. LATIVA NEWS reproduce lo publicado por ese medio y su contexto general, y la responsabilidad sobre la exactitud de los datos originales corresponde a la fuente citada.

Fuente: Infobae