El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana llevó a cabo el desmantelamiento de 73 estructuras construidas de forma irregular dentro del Monumento Natural Hoyo Claro, según informó la institución el sábado 3 de octubre de 2026. La acción forma parte de los esfuerzos oficiales por recuperar y preservar los límites legales de las áreas protegidas del país ante el avance de las ocupaciones no autorizadas sobre ecosistemas de relevancia ecológica.
De acuerdo con la fuente oficial, las estructuras retiradas habían sido levantadas sin los permisos correspondientes dentro del perímetro del monumento natural, lo que constituye una infracción directa a la legislación ambiental dominicana. El operativo implicó la movilización de equipos técnicos y personal institucional que procedieron al desmontaje físico de las edificaciones, con el objetivo de restituir las condiciones naturales del territorio protegido. El ministerio no precisó el tipo específico de construcciones involucradas ni el período durante el cual fueron erigidas, aunque la magnitud del operativo —73 estructuras en un solo procedimiento— refleja la dimensión del problema de ocupación irregular que enfrentan los espacios protegidos en la región.
El Monumento Natural Hoyo Claro es un área protegida ubicada en territorio dominicano, catalogada por su valor ecológico y por los servicios ambientales que presta a las comunidades circundantes. Como todos los monumentos naturales bajo la tutela del Estado dominicano, su régimen jurídico prohíbe la construcción, el asentamiento permanente y cualquier actividad que altere su integridad ecológica, conforme a la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana (Ley 64-00), que establece el marco normativo para la gestión y protección de estas zonas.
La presión sobre las áreas protegidas en la República Dominicana y en el conjunto de América Latina responde a múltiples factores: el crecimiento demográfico en zonas periurbanas y rurales, la demanda de tierra para actividades agrícolas, turísticas o residenciales, y en algunos casos la falta de alternativas económicas para poblaciones vulnerables asentadas en los márgenes de estos territorios. Organismos internacionales como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) han documentado que la ocupación irregular constituye una de las principales amenazas para la biodiversidad en las áreas protegidas de la región tropical, junto con la deforestación y el cambio en el uso del suelo.
En el contexto del Caribe insular, los monumentos naturales cumplen funciones ecosistémicas de particular importancia: regulan los ciclos hídricos, protegen cuencas hidrográficas que abastecen de agua potable a poblaciones locales, albergan especies endémicas y actúan como barreras naturales frente a fenómenos meteorológicos extremos, cuya frecuencia e intensidad han aumentado en las últimas décadas según registros de organismos climáticos regionales. La recuperación efectiva de estos espacios, por tanto, trasciende el ámbito estrictamente legal y tiene implicaciones directas para la resiliencia de las comunidades aledañas.
Para la comunidad latina en los Estados Unidos, especialmente aquella con vínculos en la República Dominicana, este tipo de iniciativas resulta relevante en la medida en que la salud ambiental de las naciones de origen incide en la calidad de vida de quienes allí residen y en la sostenibilidad de territorios a los que muchos mantienen lazos familiares, económicos y culturales. La diáspora dominicana en ciudades como Nueva York, Boston y Miami sigue de cerca la evolución de las políticas públicas en su país, incluyendo las ambientales, que afectan directamente el patrimonio natural compartido.
Según la información difundida por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el operativo en Hoyo Claro se enmarca en una política de inspección y recuperación de áreas protegidas que la institución viene ejecutando de forma periódica. No se informó sobre la existencia de procesos sancionatorios adicionales contra los propietarios de las estructuras retiradas, ni sobre los plazos previstos para completar la restauración ecológica de las zonas intervenidas. El ministerio tampoco adelantó cifras sobre futuras intervenciones similares en otros monumentos naturales del país, aunque la acción en Hoyo Claro se presenta como parte de un esfuerzo sostenido de fiscalización territorial.
Fuente: Acento



