Mantener una buena salud mental después de los 60 años es posible a través de hábitos cotidianos respaldados por evidencia científica, según información difundida por el portal de salud Tua Saúde.

De acuerdo con la fuente, el envejecimiento trae consigo cambios fisiológicos y sociales que pueden afectar el estado emocional y la función cognitiva, pero la adopción de rutinas saludables contribuye a mitigar esos efectos de manera significativa.

Entre los hábitos destacados figura la actividad física regular, que según estudios citados por Tua Saúde favorece la liberación de neurotransmisores asociados al bienestar, como la serotonina y la dopamina, y reduce el riesgo de deterioro cognitivo. La práctica de ejercicios de bajo impacto, como caminar, nadar o el yoga, resulta especialmente recomendada para este grupo etario.

La alimentación equilibrada ocupa otro lugar central. La fuente señala que dietas ricas en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y vitaminas del complejo B están vinculadas a una mejor función cerebral y a una menor prevalencia de estados depresivos en adultos mayores.

El cultivo de vínculos sociales activos también aparece como un factor protector relevante. Tua Saúde indica que el aislamiento social se asocia a un mayor riesgo de deterioro mental, por lo que mantener relaciones familiares y comunitarias resulta esencial.

Completar el cuadro de hábitos recomendados están el sueño reparador de entre siete y ocho horas diarias, la práctica de técnicas de atención plena o meditación —vinculadas a la reducción del estrés crónico— y el aprendizaje continuo a través de actividades como la lectura, los juegos de estrategia o el aprendizaje de nuevas habilidades, que estimulan la plasticidad neuronal.

La fuente subraya que la constancia en estos hábitos, más que su intensidad, es el elemento que la ciencia identifica como determinante para obtener beneficios sostenidos a lo largo del tiempo.

Fuente: Tua Saúde