El diario Tribuna de La Habana publicó, con fecha del 8 de octubre de 2026, un contenido titulado «Alimentación saludable y consumo responsable», que aborda dos asuntos estrechamente vinculados con la salud pública y la economía doméstica: qué comen las personas y cómo adquieren, conservan y aprovechan los alimentos. El resumen disponible de la publicación no detalla cifras, programas ni declaraciones concretas, por lo que este texto atribuye a la fuente únicamente el tema y su enfoque general, y completa el panorama con información de fondo de organismos internacionales.

La combinación de ambos conceptos no es casual. La alimentación saludable alude a una dieta variada, suficiente y equilibrada que aporte los nutrientes necesarios en cada etapa de la vida. El consumo responsable, por su parte, pone el acento en las decisiones de compra y uso de los alimentos: planificar, evitar el desperdicio, valorar la procedencia y atender al efecto que esas decisiones tienen sobre el presupuesto familiar y el entorno. Ambos planteamientos suelen presentarse juntos en las campañas educativas de salud, porque comer bien depende tanto de la información nutricional como de las posibilidades reales de acceso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece referencias ampliamente difundidas para una dieta saludable en adultos: consumir al menos 400 gramos de frutas y verduras al día, limitar los azúcares libres a menos del 10 % de la ingesta energética total, mantener el consumo de sal por debajo de cinco gramos diarios y reducir las grasas saturadas y las grasas trans de producción industrial, dando prioridad a legumbres, cereales integrales y frutos secos. El organismo advierte de que una alimentación poco equilibrada es un factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las cardiopatías y algunos tipos de cáncer, que figuran entre las principales causas de muerte en el mundo.

En Cuba, el debate sobre nutrición se desarrolla en un contexto particular. El país cuenta con guías alimentarias para la población, elaboradas por instituciones especializadas, entre ellas el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, y el sistema de salud promueve la educación nutricional. Al mismo tiempo, es de conocimiento público que los hogares cubanos afrontan dificultades de abastecimiento y de precios de los alimentos, lo que otorga especial relevancia a las recomendaciones sobre aprovechamiento, conservación y diversificación de la dieta con productos de temporada y de cercanía.

El componente de consumo responsable conecta con una preocupación global. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que alrededor del 13 % de los alimentos producidos en el mundo se pierde entre la cosecha y la venta minorista, y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calculó, en su Índice de Desperdicio de Alimentos 2024, que cerca del 19 % de los alimentos disponibles para los consumidores se desperdició en 2022, en buena parte en los hogares. Entre las prácticas que los especialistas suelen recomendar figuran elaborar listas de compra, almacenar los productos de forma adecuada, aprovechar las sobras, leer el etiquetado y priorizar los alimentos frescos o mínimamente procesados.

Para la comunidad cubana, venezolana y latina en Estados Unidos, el tema tiene una lectura propia. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que la diabetes afecta de manera desproporcionada a los adultos hispanos, lo que convierte la prevención nutricional en una cuestión relevante. Las cocinas tradicionales de la región, basadas en granos, tubérculos, frutas tropicales y verduras, ofrecen una base compatible con las pautas generales de alimentación saludable, aunque las porciones, el uso de frituras y la sal y el azúcar añadidos son aspectos que los profesionales de la nutrición suelen revisar. Quienes necesiten orientación personalizada pueden acudir a su médico de cabecera o a un dietista registrado, y algunos centros de salud comunitarios ofrecen educación nutricional en español.

La publicación original de Tribuna de La Habana es la referencia para conocer los planteamientos específicos, los datos y las posibles iniciativas que menciona sobre alimentación saludable y consumo responsable. Mientras no se disponga de ese detalle, no es posible atribuir al medio medidas, cifras o plazos concretos. Las pautas de la OMS, la FAO, el PNUMA y los CDC citadas en este texto pueden consultarse en las páginas oficiales de esos organismos.

Fuente: Tribuna de La Habana