Un estudio sobre el consumo de café sugiere que esta bebida podría asociarse con una mayor masa muscular y con una reducción de la grasa abdominal, según informó el 8 de octubre de 2026 el medio especializado Men's Health. De acuerdo con esa publicación, el café "puede formar parte de un patrón alimentario saludable", una formulación que presenta la bebida como un elemento más dentro de un conjunto de hábitos y no como un tratamiento ni como una solución aislada.
El material disponible, que reproduce el titular y el resumen del reportaje, no detalla aspectos esenciales como la identidad de los investigadores, el tamaño de la muestra, la cantidad diaria de café analizada o el diseño del trabajo. Por esa razón, los resultados deben leerse como una afirmación atribuida a la fuente citada. Será el estudio original el que permita conocer con precisión qué se midió, en qué población y con qué metodología.
Conviene recordar el punto de partida. El café es una de las bebidas más consumidas del planeta y contiene cafeína, un estimulante del sistema nervioso central, junto con compuestos de origen vegetal como los polifenoles, entre ellos los ácidos clorogénicos. Durante décadas, la investigación nutricional ha examinado su relación con la salud y ha ofrecido resultados diversos. Buena parte de los trabajos son observacionales, es decir, detectan asociaciones entre un hábito y un resultado, pero no bastan por sí solos para demostrar que uno cause el otro.
En el terreno del ejercicio físico, la cafeína figura entre las sustancias más estudiadas. La literatura científica, y posicionamientos de entidades como la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva, han descrito que puede favorecer la resistencia y el rendimiento en determinadas pruebas. Ahora bien, la ganancia de masa muscular depende de factores de peso: un entrenamiento de fuerza sostenido, una ingesta adecuada de proteínas y calorías, un descanso suficiente y características individuales como la edad o la genética. Un efecto atribuido al café, de existir, se produciría en ese marco más amplio.
Lo mismo ocurre con la grasa abdominal. La acumulación de grasa en la zona del abdomen, en particular la visceral, se relaciona con un mayor riesgo cardiometabólico, por lo que los especialistas la vigilan con atención. Su evolución responde a la alimentación en conjunto, a la actividad física, al sueño, al manejo del estrés y a factores hormonales y hereditarios. Por ello, la expresión «patrón alimentario saludable» que recoge Men's Health resulta significativa: sitúa el posible papel del café dentro de una dieta equilibrada y no al margen de ella.
Las referencias oficiales ofrecen un marco de moderación. Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2020-2025 señalan que el consumo moderado de café, de hasta tres a cinco tazas diarias, puede incorporarse a un patrón de alimentación saludable. Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) indica que unos 400 miligramos de cafeína al día, equivalentes aproximadamente a cuatro o cinco tazas de café, no suelen asociarse con efectos adversos en adultos sanos. Las mujeres embarazadas, las personas con trastornos del sueño, ansiedad o hipertensión, y quienes toman ciertos medicamentos deben consultar con un profesional sanitario sobre la cantidad adecuada.
Otro aspecto práctico es la forma de preparación. El azúcar añadido, los siropes, las cremas y otros complementos pueden aportar calorías que modifican por completo el balance de una taza que, en origen, apenas contiene energía. Es un matiz que suelen subrayar los nutricionistas cuando se analiza cualquier posible beneficio de esta bebida sobre el peso o la composición corporal.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, el tema tiene una resonancia cotidiana. El café acompaña la vida diaria en hogares de origen venezolano, cubano, colombiano y de muchos otros países de la región, ya sea en forma de guayoyo, cafecito o café con leche. Quienes lo consumen encuentran en este estudio un elemento de contexto, aunque las recomendaciones generales no cambian: moderación, atención al azúcar añadido y consulta con un médico o un centro de salud comunitario ante cualquier condición preexistente.
Según lo publicado, el hallazgo debe interpretarse dentro de un conjunto de hábitos saludables. Para precisar su alcance será necesario conocer el trabajo completo, que la comunidad científica lo examine y que nuevos estudios, idealmente con ensayos controlados, confirmen o maticen la relación descrita entre el café, la masa muscular y la grasa abdominal. LATIVA NEWS atribuye esta información a Men's Health y a la fuente original del estudio citado.
Fuente: Men's Health



