El médico Manuel Viso, de 54 años y experto en nutrición, ha desaconsejado la costumbre de cenar siempre yogur y fruta, según recoge el diario El Periódico en una información fechada el 8 de octubre de 2026. Al ser consultado sobre este hábito, muy extendido en numerosos hogares como cena ligera y rápida, el especialista respondió con una frase breve y directa: «Yo no lo haría».
El material de origen disponible atribuye esa posición al facultativo y se centra en la idea de repetir el mismo menú cada noche, como indica el propio titular al hablar de cenar «siempre» esos dos alimentos. El resumen consultado no detalla todos los argumentos del médico ni ofrece cifras o estudios, por lo que este artículo se limita a reproducir lo que se le atribuye y a ofrecer información general de contexto. Quien desee conocer sus razonamientos completos debe acudir a la publicación original.
La combinación de yogur y fruta se ha consolidado como una de las cenas de resolución más sencilla. Requiere poco tiempo, no exige cocinar y cuenta con la fama de ser un plato liviano para el final de la jornada. Desde el punto de vista nutricional, ambos alimentos son habituales en los patrones de alimentación que recomiendan los organismos sanitarios: el yogur natural aporta proteínas y calcio, y la fruta suma fibra, vitaminas, minerales y agua. Precisamente por eso la advertencia de un especialista suscita interés, ya que no pone el foco en que se trate de alimentos poco saludables, sino en la conveniencia de convertirlos en una cena fija.
El debate se inscribe en una discusión más amplia sobre cómo debe ser la última comida del día. Las guías alimentarias de entidades como la Organización Mundial de la Salud y de numerosas sociedades científicas coinciden en subrayar la variedad y el equilibrio entre grupos de alimentos: verduras y hortalizas, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas de origen vegetal, entre otros. Una dieta diversa facilita cubrir las necesidades de distintos nutrientes a lo largo de la semana, y, por ello, los profesionales suelen insistir en que ningún alimento aislado, por bueno que sea, resuelve por sí solo toda la nutrición de una persona.
También conviene recordar que no todos los productos que se venden bajo la etiqueta de yogur son iguales. Existen versiones naturales sin azúcar y otras azucaradas, con sabores o con postres lácteos añadidos, cuya composición cambia de manera notable. De ahí que los especialistas recomienden leer el etiquetado nutricional. En el caso de la fruta, aporta azúcares naturales acompañados de fibra, un matiz que los expertos suelen señalar cuando se compara con los azúcares añadidos de productos ultraprocesados. Además, las necesidades energéticas y proteicas varían según la edad, el nivel de actividad física, el estado de salud y los objetivos de cada persona, de modo que no existe una cena universalmente válida.
Las costumbres a la hora de cenar son, además, muy diversas en el mundo hispanohablante. En unos países predomina una cena más ligera que la comida del mediodía; en otros, la cena es un momento de plato caliente, con huevos, legumbres, cereales o preparaciones tradicionales; y en otros se opta por opciones sencillas con pan, queso o fruta. Esa pluralidad cultural explica que las recomendaciones generales se adapten a cada contexto y que los dietistas-nutricionistas prefieran personalizar los consejos antes que prescribir un menú único.
Para la comunidad venezolana y latina en Estados Unidos, donde las jornadas laborales largas, los traslados y los horarios cambiantes hacen que muchas familias recurran a cenas rápidas, el debate puede resultar cercano. Con todo, se trata de una opinión profesional recogida por un medio español y de información de carácter general, que no sustituye la consulta individual. Quienes deseen revisar su alimentación pueden acudir a su médico de cabecera o a un dietista registrado; algunos centros de salud comunitarios ofrecen, además, orientación nutricional, y conviene preguntar por los servicios disponibles en cada localidad y por la cobertura de cada seguro.
La fuente no anuncia medidas ni cambios normativos: se trata de una opinión experta sobre un hábito cotidiano. Lo previsible es que el debate sobre la composición y el horario de la cena continúe en los medios y en la consulta profesional. Para quien se plantee modificar su rutina, la referencia es el consejo personalizado de un profesional sanitario, que valore la situación de cada persona. Cualquier detalle adicional sobre los argumentos del doctor Viso corresponde a la información original de El Periódico, que es la responsable de lo publicado.
Fuente: El Periódico



