La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales terrenos de disputa entre China y Estados Unidos, según un análisis publicado por France 24 en su serie Así es Asia. Ambas potencias compiten por el liderazgo en el desarrollo, la regulación y la aplicación de esta tecnología, con implicaciones que trascienden el ámbito económico y alcanzan la seguridad nacional, la diplomacia y la influencia internacional.
De acuerdo con France 24, la pugna no se limita a quién fabrica los mejores modelos de lenguaje o los chips más avanzados. También abarca el establecimiento de estándares técnicos globales, el control de cadenas de suministro críticas y la capacidad de proyectar poder a través de alianzas tecnológicas con terceros países, especialmente en el sudeste asiático, África y América Latina.
El medio francés señala que Washington ha reforzado en los últimos años sus restricciones a la exportación de semiconductores avanzados hacia China, con el argumento de preservar ventajas estratégicas. Pekín, por su parte, ha acelerado sus inversiones internas en investigación y desarrollo, con el objetivo declarado de alcanzar la autosuficiencia tecnológica antes de 2030.
France 24 destaca que esta competencia tiene consecuencias directas para el resto del mundo: los países que adopten infraestructuras de IA desarrolladas por una u otra potencia quedan, en cierta medida, vinculados a sus respectivos ecosistemas tecnológicos y marcos regulatorios. Ello plantea dilemas para gobiernos que buscan equilibrar relaciones con ambas superpotencias.
El análisis subraya que el resultado de esta rivalidad podría redefinir el orden tecnológico internacional durante las próximas décadas, con efectos sobre sectores tan diversos como la salud, la educación, la defensa y la economía digital.
Fuente: France 24



