La construcción de un marco global de seguridad para la inteligencia artificial (IA) depende, en gran medida, de que Estados Unidos y China logren coordinar posiciones, algo que hoy resulta especialmente complejo dado el clima de mutuas recriminaciones entre ambas potencias, según informó el Chicago Tribune.

De acuerdo con el medio, los dos países se señalan recíprocamente como fuente de los principales riesgos asociados al desarrollo acelerado de sistemas de IA, lo que dificulta avanzar en acuerdos que la comunidad internacional considera urgentes. La desconfianza mutua ha frenado iniciativas diplomáticas orientadas a establecer estándares compartidos sobre seguridad, transparencia y uso responsable de estas tecnologías.

El Chicago Tribune subraya que, sin una hoja de ruta conjunta entre Washington y Pekín, cualquier estrategia global de gobernanza de la IA quedaría fragmentada, dejando vacíos normativos que podrían ser aprovechados por actores con menor escrutinio internacional. Expertos citados en la publicación sostienen que precedentes como los tratados de control de armamento nuclear podrían servir de modelo para construir mecanismos de verificación y reducción de riesgos en el ámbito de la IA.

El debate surge en un momento en que varios gobiernos y organismos multilaterales buscan acelerar la creación de normas vinculantes para los sistemas de IA de alto impacto. La rivalidad tecnológica entre ambas naciones, sin embargo, ha convertido cada avance en el sector en un punto de fricción diplomática adicional, según la fuente.

El Chicago Tribune no precisa fechas concretas para eventuales negociaciones, pero indica que la presión de la comunidad científica y de algunos aliados occidentales podría empujar a ambas partes a retomar canales de comunicación sobre el tema en los próximos meses.

Fuente: Chicago Tribune